¿Por qué es importante conocer la densidad de los silajes?

¿Cuánto alimento podemos perder por una mala compactación? En este artículo, Ayelén Chiarle y Alejandro Corsi analizan por qué este dato es clave y qué tener en cuenta para evaluar la calidad de tus silajes.

M.V. Ayelén Chiarle - Ing. Agr. Alejandro Corsi

La densidad de los silajes es un dato clave para asegurar que su confección se haya realizado correctamente. Además, permite calcular el stock de alimento disponible y ajustar adecuadamente las raciones para el ganado.

 

Introducción

La conservación de los nutrientes de los cultivos depende de la fermentación, un proceso fundamental en la producción de ensilado. Para que este proceso se realice de manera efectiva, es necesario que ocurra en un entorno anaeróbico, es decir, sin oxígeno.

La cantidad de oxígeno presente en el silaje dependerá de varios factores, como el contenido de humedad, el tiempo de llenado del silo, el tipo de compactación y la longitud de corte del ensilado. Cabe destacar que, aunque se logre el mejor manejo en la confección, siempre quedará algo de oxígeno.

Durante la fase inicial de fermentación, las células del forraje absorben el oxígeno y lo convierten en dióxido de carbono mediante la respiración celular. También las bacterias aeróbicas presentes en el material consumen el oxígeno junto con los azúcares de las plantas, generando dióxido de carbono, agua y calor. Esta fase de respiración celular generalmente dura varias horas, aunque puede variar según las prácticas de ensilado.

Cuando no se logran altas densidades en el forraje conservado, la fase aeróbica se extiende más tiempo de lo deseado y el forraje continúa “respirando” y consumiendo una mayor cantidad de hidratos de carbono que luego no estarán disponibles como sustrato para la fermentación ni tampoco como energía para los animales.

 

Oxígeno: el enemigo de los silajes

Como mencionamos anteriormente, durante la fermentación, el oxígeno es consumido y los gases de fermentación llenan los poros del silo (pequeñas cavidades entre las partes sólida y líquida del material). En la fase de extracción, estos poros pueden permitir la infiltración de oxígeno hasta distancias de 4 metros, lo que favorece la reactivación de microorganismos aeróbicos que descomponen los carbohidratos disponibles y generan calor. A menor densidad, mayor será la porosidad del ensilaje y el ingreso de oxígeno al mismo. Esto resulta en la pérdida de volumen y de calidad del alimento, por lo tanto, una gran parte del esfuerzo realizado para producir altos rendimientos por hectárea se ve anulado si la densidad no es adecuada y se produce deterioro aeróbico.

El patrón general de dicho deterioro es:

  • cuando se introduce oxígeno comienzan a crecer los microorganismos aeróbicos
  • las levaduras son generalmente las iniciadoras del deterioro aeróbico, consumiendo azúcares y ácidos de fermentación y elevando la temperatura y el pH del silaje
  • con el aumento del pH, crecen bacilos y otras bacterias aeróbicas aumentando aún más la temperatura
  • finalmente, los mohos completan el deterioro del ensilado.

Se calcula que cuando el moho se hace visible las pérdidas de materia seca son mayores al 20 % y ya se produjeron cambios sustanciales en la calidad nutricional y el contenido de almidón comenzó a disminuir. A su vez, el desarrollo de hongos también puede predisponer a la presencia de micotoxinas. Como resultado tendremos una disminución drástica en la producción de leche o de carne.

 

¿Cómo medir la densidad?

Una forma precisa de medir la densidad de los silajes es a través de la toma de muestras con un cilindro acoplado a un taladro con el cual se perfora la pared del silo en distintas áreas, tratando de ser lo más representativo posible. Luego las muestras se pesan y, conociendo el volumen del instrumento con el que tomamos la muestras, podemos calcular la densidad calculando volumen (m3) sobre masa (kg).

¿Qué densidad debería buscarse?

Conclusión

Conocer la densidad de nuestros silajes nos permitirá asegurar que el producto fue confeccionado de manera correcta o tomar las precauciones debidas en caso de que no haya sido así. Aumentar la densidad del ensilado ofrece varias ventajas como:

– Reduce la cantidad de aire (oxígeno) en la masa de forraje.

– Mejora la fermentación y conservación de nutrientes.

– Minimiza las pérdidas del material.

– Permite almacenar más ensilado en el mismo espacio.