Bioseguridad avícola: una mirada integral

Las medidas de bioseguridad son sumamente importantes para controlar las enfermedades infecciosas en las granjas avícolas. Esto incluye todas las medidas destinadas a prevenir la entrada de agentes causantes de enfermedades en la granja (bioseguridad externa) y aquellas medidas aplicadas con el objetivo de prevenir la propagación de organismos causantes de enfermedades dentro de la granja (bioseguridad interna).  

La bioseguridad requiere un control estricto de accesos mediante perímetros cerrados, desinfección obligatoria de vehículos y restricción de ingresos.  

Para preservar la bioseguridad es fundamental: 

  • la separación entre zonas limpias y sucias;
  • el cambio de vestimenta y calzado del personal;  
  • el lavado de manos; y
  • el control riguroso de visitas. 

Debe evitarse la crianza con otras aves, animales o mascotas, y realizar un control periódico de insectos y roedores.  

El orden, y la correcta aplicación de protocolos de limpieza y desinfección tras cada ciclo productivo son esenciales, al igual que garantizar alimento y agua en condiciones adecuadas. La eliminación diaria de mortandad, la gestión estricta del guano y el uso único de maples de cartón reducen riesgos sanitarios. Además, es clave prevenir el ingreso de aves silvestres mediante mantenimiento estructural de los galpones. 

La implementación rigurosa de protocolos de limpieza y desinfección no solo es vital para la prevención de enfermedades, sino que está directamente correlacionada con una mejora en el rendimiento productivo, lo que se traduce en una mayor ganancia de peso, una mejor conversión alimenticia y una reducción significativa de la mortalidad.

 

Foto: Equipo Bioter

 

¿Cómo realizar un correcto protocolo de limpieza y desinfección en galpones de gallinas ponedoras? 

  1. Verificar que no queden animales dentro de la sala.
  2. Realizar una limpieza en seco minuciosa (Este paso es crítico para reducir la carga orgánica)
    – Remover restos groseros de materia fecal, alimento y polvo.
    – Limpiar telarañas y acumulaciones de suciedad. 
  3. Mojar superficies con el objetivo de ablandar la suciedad adherida y facilitar el lavado posterior.
  4. Espumar las jaulas, comederos y bebederos con algún detergente adecuado para este uso aplicando el producto de arriba abajo, permitiendo que la espuma penetre en su totalidad. Garantizar cobertura homogénea en todas las superficies. 
  5. Tiempo de contacto: Respetar mínimo 20-30 minutos de contacto del detergente. No enjuagar antes de cumplir el tiempo indicado. Ni dejar secar el detergente. (Este paso es clave para la eliminación del biofilm y la materia orgánica residual). 
  6. Enjuagar con agua a alta presión. Verificar eliminación total de espuma y restos de detergente. No deben quedar residuos visibles. 
  7. Aplicar el desinfectante seleccionado a la concentración recomendada. No debe quedar agua residual, ya que diluye el producto. Asegurar cobertura completa de todas las superficies. 
  8. Mantener el galpón en vacío sanitario mínimo de 48 horas. No ingresar animales ni montar equipamiento durante el período húmedo. Este tiempo mejora significativamente la eficacia sanitaria del proceso. 

La limpieza debe realizarse antes de la desinfección porque elimina la suciedad visible y la materia orgánica que pueden proteger a los microorganismos e impedir que el desinfectante actúe correctamente; si no se limpia primero, los desinfectantes pierden eficacia al reaccionar con la suciedad y no logran eliminar microorganismos.

 

Foto: Equipo Bioter

 

¿Con que herramientas contamos para monitorear la limpieza y desinfección? 

Limpieza: Luminometría. 

La prueba de luminometría es una técnica rápida y objetiva utilizada para evaluar la eficacia de los procesos de limpieza en instalaciones. Se basa en la medición de ATP (adenosín trifosfato), que proporciona información sobre el nivel de materia orgánica residual de manera inmediata, a través de un hisopado de las superficies y su lectura por un luminómetro. El resultado se expresa en URL (Unidades Relativas de Luz): cuanto menor es el valor obtenido, mayor es el nivel de limpieza alcanzado. 

Desinfección: Hisopados y placas ambientales. 

Sirven para verificar la reducción de la carga microbiológica luego de la limpieza y desinfección, es decir: 

  • Controlar que el proceso se haya realizado correctamente.
  • Detectar fallas en zonas críticas.
  • Comparar “antes y después” de la desinfección. 

La bioseguridad constituye un pilar fundamental en la producción avícola, especialmente en sistemas de postura comercial, donde la alta densidad animal incrementa el riesgo sanitario. La correcta aplicación de medidas de bioseguridad externa e interna, junto con protocolos estrictos de limpieza, desinfección y su monitoreo, permite reducir significativamente la probabilidad de ingreso y diseminación de agentes infecciosos. Asimismo, la capacitación continua del personal y el cumplimiento riguroso de los procedimientos establecidos son factores determinantes para el éxito del programa.

La bioseguridad no debe considerarse una acción aislada, sino un proceso diario y permanente, cuyo impacto se refleja no sólo en la prevención de enfermedades, sino también en la mejora del rendimiento productivo, el bienestar animal y la sustentabilidad del sistema de producción avícola.

 

Bibliografía consultada:  

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El alimento minipeleteado y su impacto en las primeras semanas de la pollita ponedora: Fundamentos tecnológicos y fisiológicos

El minipellet es una herramienta esencial durante los primeros días de la pollita bebé, un período decisivo en el que el sistema digestivo, la microbiota y la capacidad de absorción están en pleno desarrollo. En estos días críticos, la forma física del alimento adquiere un protagonismo comparable al de la formulación misma. El minipellet destaca por su tamaño uniforme, su estructura compacta y su accesibilidad inmediata, permitiendo que incluso las pollitas más pequeñas o de menor vitalidad puedan identificar, capturar e ingerir este alimento completo con facilidad. Esto se traduce en un menor tiempo destinado a la alimentación y a acelerar la transición de la dependencia del saco vitelino hacia la ingesta sólida, mejorando la vitalidad general, uniformidad y el consumo inicial del lote.

La tecnología detrás de este tipo de alimento cumple un rol determinante en su calidad final y en su impacto sobre la pollita bebé. Su proceso de fabricación implica una molienda homogénea, una compactación adecuada y un acondicionamiento con vapor que no solo mejora la textura y cohesión del minipellet, sino que también potencia su valor nutricional. Durante este acondicionamiento térmico, el calor controlado gelatiniza los almidones —aumentando su digestibilidad— y reduce la actividad de factores antinutricionales naturales presentes en los granos, como inhibidores enzimáticos y compuestos termosensibles que pueden limitar el aprovechamiento digestivo en las primeras etapas de vida. Al disminuir estos elementos, el alimento se vuelve más seguro, estable y accesible desde el punto de vista metabólico, favoreciendo especialmente a una pollita cuyo sistema digestivo aún está en maduración.

Durante esta etapa inicial, el tracto gastrointestinal atraviesa un desarrollo explosivo. La presencia de alimento estructurado como el minipellet asegura un aporte continuo y uniforme de nutrientes, lo que resulta clave para la maduración intestinal. En el intestino delgado, la ingesta regular favorece el desarrollo y la elongación de las vellosidades, mejora la relación entre la mucosa y las criptas, ampliando así la superficie de absorción disponible. Esta arquitectura intestinal más desarrollada permite que la pollita aproveche mejor cada gramo de alimento, sostenga un crecimiento acelerado y preserve la integridad de su mucosa intestinal ante los desafíos propios de las primeras semanas. Además, la estimulación nutricional temprana acelera la producción y maduración de enzimas digestivas como amilasas, lipasas y proteasas, facilitando la transición a un sistema digestivo completamente funcional.

Un componente igualmente fundamental es la microbiota intestinal. En los primeros tres días de vida se establece la base del ecosistema microbiano que acompañará a la pollita a lo largo de toda su vida productiva. El minipellet, al promover un consumo temprano y constante, facilita un tránsito más estable y favorece la implantación de bacterias beneficiosas, acelerando el reemplazo de la microbiota embrionaria por una comunidad funcional. Esto se traduce en menos inflamación basal, una digestión más eficiente y una mejor capacidad de respuesta frente a desafíos sanitarios. La literatura es clara: una microbiota bien consolidada en la primera semana está vinculada con aves más robustas y con mejor desempeño futuro.

CONCLUSIÓNES:

El minipellet asegura una ingesta temprana, constante y accesible. Evita la competencia en el comedero, disminuye el estrés social y fomenta un patrón de ingesta continuo y ordenado, lo que favorece un desarrollo corporal más armónico. Esa regularidad alimentaria permite que el intestino se desarrolle de manera más completa, con mayor superficie de absorción y mejor maduración enzimática, lo que se traduce en un aprovechamiento más eficiente de los nutrientes desde el primer día. Al mismo tiempo, la estabilidad del consumo facilita la implantación de una microbiota beneficiosa, creando un ambiente digestivo más resiliente y funcional para el resto de la vida productiva.

En términos de lote, estas mejoras fisiológicas se reflejan en mayor uniformidad, menor dispersión de pesos y curvas de crecimiento más ordenadas. Esto no solo simplifica el manejo durante la recría, sino que prepara a la futura ponedora para transiciones más suaves y una mejor respuesta frente a desafíos sanitarios o ambientales.

Por todo esto, al elegir este formato en las primeras semanas nos ayuda a crear las condiciones favorables y lograr un lote mejor preparado a expresar su potencial en la etapa de postura.

Bibliografía:

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El arranque que define el futuro: ¿Por qué la recepción de pollitas es clave para el éxito productivo?

En la avicultura moderna, cada etapa cuenta, pero pocas tienen un impacto tan determinante como la recepción de las pollitas ponedoras. Los primeros días no solo definen el ritmo de crecimiento, sino que condicionan uniformidad, viabilidad y potencial productivo del lote. Por eso, un manejo adecuado desde el minuto cero es hoy un factor estratégico para productores del sector.

Uno de los puntos críticos es el ambiente. La pollita llega al galpón con reservas energéticas limitadas y necesita condiciones precisas de temperatura, humedad, densidad y ventilación para evitar estrés térmico y asegurar una rápida adaptación. Un ambiente mal ajustado puede traducirse en menor consumo, deshidratación o caída en la actividad, efectos que luego se reflejan en la recría.

El alimento y el agua durante las primeras 72 horas marcan la diferencia. El uso de minipellet facilita el hallazgo del alimento completo y favorece un llenado de buche óptimo entre las 6 y 24 horas, uno de los indicadores más sólidos del éxito en la recepción. Del mismo modo, la disponibilidad de agua fresca y accesible es indispensable para evitar problemas de consumo tempranos.

El control del dióxido de carbono se vuelve relevante en los sistemas actuales. Valores elevados afectan directamente la oxigenación del ave y su comportamiento, generando lotes menos activos y con consumo inicial deficiente. A esto se suma la iluminación, que debe ser suficiente, uniforme y estimulante para favorecer el desplazamiento, acceso al comedero y al bebedero.

La densidad de alojamiento en la recepción también juega un papel decisivo en la adaptación del lote durante las primeras horas. Una densidad excesiva genera competencia por espacio, comederos y bebederos. Por el contrario, una densidad demasiado baja puede dificultar que las pollitas conserven la temperatura corporal y mantengan una actividad homogénea. La evidencia de campo nos muestra que el equilibrio óptimo se logra cuando las pollitas cuentan con el espacio suficiente para desplazarse, acceder sin restricción al alimento y agua, distribuyendose de forma uniforme dentro del ambiente en el que se encuentran. Ajustar la densidad según el sistema de alojamiento permite un arranque adecuado.

La evaluación individual de las pollitas al arribo también es una herramienta clave. Aspectos como ombligo, hidratación, temperatura corporal y nivel de actividad permiten detectar rápidamente fallas y poder tomar medidas correctivas. El pesaje inicial, por su parte, brinda una referencia objetiva para monitorear la uniformidad y ajustar decisiones de manejo.

Otro aspecto clave es la coherencia entre los parámetros ambientales y el comportamiento del lote. Muchas veces los sensores muestran valores aceptables, pero las pollitas evidencian señales de estrés, como amontonamiento, vocalización excesiva o baja actividad. Integrar la lectura técnica con la observación práctica permite ajustar ventilación, intensidad lumínica o manejo de comederos con mayor precisión. Este enfoque combinado —datos más comportamiento— es hoy una de las herramientas más efectivas para mejorar la uniformidad y reducir pérdidas tempranas.

Finalmente, la observación del comportamiento post‑bajada es un termómetro fiable del proceso. Un lote activo, distribuido homogéneamente y con buena respuesta a estímulos tiene un pronóstico mucho más favorable para alcanzar los estándares de recría y postura.

La recepción es, en definitiva, una ventana corta pero decisiva. Invertir tiempo y precisión en esta etapa no es un costo: es una garantía de productividad futura y un pilar para expresar todo el potencial genético de las ponedoras modernas.

Referencias bibliográficas

  1. Hy-Line International. Guía de Manejo de Ponedoras Hy‑Line.
  2. Lohmann Documentos Técnicos y Guías de Manejo.
  3. H&N International. Management Guides and Technical Downloads.
  4. Dekalb Poultry. Dekalb – Información Oficial del Producto y Guías.

Enlaces oficiales

Hy-Line International: https://www.hyline.com/spanish/

Lohmann Descargas oficiales: Descargas – Lohmann Breeders

H&N International Descargas: Descargas

Dekalb Official: Raza avícola Dekalb – Dekalb

Cómo podemos aprovechar los nutrientes de la dieta: uso de enzimas en ponedoras

El costo de la alimentación en la industria del huevo representa aproximadamente entre el 60 y el 70% del costo total de producción. De esto, el 85% se correlaciona con el contenido de energía y proteínas de la dieta.

La mayoría de las dietas de las aves de corral son de origen vegetal y, en promedio, contienen aproximadamente un 10% de fibra, principalmente en forma de polisacáridos sin almidón (NSP). El nivel y la composición de NSP en la dieta son determinantes debido a sus efectos antinutritivos como el aumento de la viscosidad de la digesta inducida por la fracción soluble de NSP (sNSP) que reduce la digestión y la absorción de nutrientes, interfiriendo sobre el rendimiento de las aves.

Cuando se alimenta a las gallinas ponedoras con ingredientes viscosos y ricos en fibra las excretas son húmedas y pegajosas, produciendo una mala calidad de la cama y aumentando la incidencia de huevos sucios, lo que tiene implicaciones económicas y ambientales directas.

Las aves no poseen enzimas endógenas para descomponer NSP en el tracto gastrointestinal, por lo que dependen de la capacidad de la microbiota intestinal para fermentar sNSP y, de la utilización de enzimas exógenas en las formulaciones de piensos para un mejor aprovechamiento de los nutrientes. Las gallinas ponedoras poseen un entorno gastrointestinal con una microbiota más madura que los pollos, debido a su vida productiva más larga.

Las enzimas son catalizadores biológicos que favorecen la digestibilidad de los nutrientes. En aves, su utilización mejora la eficiencia de captura de nutrientes del alimento y promueven la utilización de fósforo, calcio, aminoácidos, lípidos y carbohidratos. Esto disminuye el costo final del alimento balanceado y la eliminación de nutrientes al medio ambiente.

Dentro de los alimentos utilizados en las formulaciones de las dietas para aves se encuentran el maíz, el trigo y la cebada (como fuente de energía), la harina de soja, la semilla de canola y la harina de girasol (como fuente de proteína). Cada uno de estos ingredientes contiene cantidades variables de NSP, factores antinutricionales, y su concentración depende de su inclusión en la dieta final.

Se ha reportado que, la suplementación con proteasas en gallinas ponedoras mantiene las tasas de producción en dietas nutricionalmente deficientes e incluso disminuye el índice de conversión alimenticia en dietas nutricionalmente adecuadas. Así, la suplementación con proteasas mejora la actividad de la tripsina, como también la digestibilidad de la proteína cruda ayudando a mantener la producción de huevos. Además, aumenta la digestibilidad ileal aparente de aminoácidos esenciales y proteína cruda. La proteasa exógena actúa liberando péptidos de componentes antinutricionales en los ingredientes de los piensos, rompiendo los enlaces entre el aminoácido y los complejos proteicos, favoreciendo la actividad de la peptidasa endógena y disminuyendo la secreción enzimática y el recambio de proteínas, lo que da lugar a aminoácidos para la síntesis y deposición de proteínas.

Por su parte, la suplementación con proteasa y fitasa juntas mejora el efecto de ambas enzimas en comparación con cuando se usan solas. La fitasa puede complementar la actividad de la proteasa porque los alimentos tienen moléculas de fitato esféricas almacenadas en tejidos ricos en proteínas como el germen y la capa de aleurona. Las solubilidades de proteínas y fitatos son muy similares, lo que da lugar a una quelación entre los glóbulos de las moléculas de fitato y las proteínas de las dietas para aves. Por lo tanto, la adición de fitasa podría prevenir la formación excesiva de quelatos de proteína-fitato.

El uso de xilanasas en dietas de gallinas con alto contenido de NSP, aumenta la digestibilidad y mejora el rendimiento de las aves al reducir la viscosidad de la digesta y acelerar el tiempo de tránsito. Además, determina un aumento en la producción y la masa de huevos, siendo más evidentes durante la primera etapa del período de puesta. A su vez, las xilanasas exógenas reducen la incidencia de huevos sucios, consecuencia de sus efectos sobre la viscosidad de la digesta, y mejoran el grosor de la cáscara de huevos a las 47 semanas de edad (lo que aumenta la resistencia a la rotura).

La suplementación con xilanasas produce reducción de la viscosidad del yeyuno y del íleon al hidrolizar NSP dietético y solubilizar NSP insoluble, disminución del pH cecal, del flujo de arabinosa soluble y glucosa, de arabinosa y xilosa insolubles y disminución de la concentración cecal de Lactobacillus sp. y de la concentración ileal de Bacillus sp. y bacterias anaerobias totales. La aplicación de xilanasas además aumentan la retención de energía, la degradación insoluble y total de NSP y la población cecal de Bifidobacteria sp.

Las arabinoxilanasas, una especie dentro de las xilanasas, producen, por un lado, aumento de la digestibilidad energética y degradabilidad de NSP al liberar nutrientes atrapados en los arabinoxilanos insolubles y, por otro lado, generan compuestos fermentables (prebióticos) a partir de los arabinoxilanos solubles; siendo sustratos para bacterias beneficiosas y aumentando el valor nutritivo del alimento.

La capacidad de las xilanasas de reducir la dependencia de fuentes de proteínas dietéticas para la microbiota y manipular las condiciones en el intestino hacia la fermentación de las fuentes de carbohidratos ha sido descripto, manifestándose como un aumento de las concentraciones cecales de Bifidobacteria sp. Las xilanasas disminuyen la intensidad de la fermentación en el intestino delgado y estimulan la fermentación en el ciego. El tránsito en el íleon de las heces sugiere que la fermentación del intestino posterior utiliza más xilosa que arabinosa.

En los pollos de engorde, la eficacia de las enzimas degradadoras de NSP se relaciona con la composición de NSP de la dieta, pero esto aún no se ha dilucidado completamente en gallinas ponedoras. Además, la eficacia de las xilanasas exógenas está influenciada por la actividad endógena de la 1,4-β-xilanasa y la viscosidad del extracto, particularmente en dietas a base de trigo.

Es importante cuantificar el contenido, la composición y la estructura química de los sNSP en los ingredientes para las dietas de las gallinas. La alimentación con un alto contenido de sNSP da lugar a un aumento en la degradabilidad total del NSP y a una mayor utilización de sNSP.

Las enzimas exógenas permiten el uso de una variedad más amplia de ingredientes en las dietas de gallinas ponedoras. Además, a través de su inclusión se pueden utilizar fuentes no convencionales o materias primas alternativas, y así reducir los costos de la alimentación.

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