¿Por qué suplementar con urea a las vacas de cría durante el verano?

El verano puede percibirse como una época favorable para la cría bovina debido a que suele haber una cantidad abundante de forraje disponible. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, es una etapa crítica. Las vacas se encuentran en el primer trimestre de gestación, continúan amamantando un ternero y dependen mayormente de forrajes naturales o de gramíneas estivales. Y aunque el volumen de forraje puede ser alto, su calidad nutricional cae de forma marcada.

En este contexto, la suplementación con nitrógeno no proteico se convierte en una herramienta simple, económica y eficaz para sostener la producción y prevenir pérdidas de condición corporal. Pero para justificar su uso es necesario comprender qué pasa dentro del rumen en esta época del año, cómo se ve afectada la digestibilidad y por qué la microbiota ruminal depende tanto del aporte de nitrógeno.

En sistemas extensivos la oferta proteica es la principal limitante, estos beneficios pueden ser decisivos para mejorar la eficiencia del rodeo. Durante el verano, la vaca de cría atraviesa simultáneamente tres desafíos: Lactancia, Primer tercio de gestación y Baja calidad forrajera.

  1. Lactancia

La lactancia es la etapa de mayor demanda energética y proteica de la vida de la vaca. Incluso en razas de carne, producir 6 a 10 litros de leche por día requiere una cantidad considerable de aminoácidos. Cuando la calidad de la dieta es baja, la vaca recurre a sus reservas y comienza a perder condición corporal.

  1. Primer trimestre de gestación

En el primer trimestre, el feto todavía tiene un tamaño pequeño, pero sus tejidos se están formando. Aunque las necesidades absolutas de proteína son bajas, se requieren aminoácidos determinados para que se desarrolle correctamente la placenta, los órganos y las primeras células musculares.

Una vaca con oferta proteica insuficiente puede sostener la gestación, pero lo hace sacrificando tejido propio y resignando eficiencia futura de ella misma y de su cría.

  1. Baja calidad forrajera

Los pastizales naturales y las gramíneas perennes típicas del verano habitualmente presentan un contenido de Proteína Cruda alrededor de 5-7 % (por debajo del requerimiento de mantenimiento). Además, la digestibilidad de la fibra baja por lignificación y madurez, esto reduce notablemente el consumo.

Para que el rumen pueda digerir la fibra, las bacterias celulolíticas necesitan nitrógeno. Cuando la dieta contiene menos de 7 % de proteína bruta, la población microbiana disminuye y la fermentación ruminal se enlentece.

El rol de la urea como fuente práctica y eficiente de nitrógeno

En los rumiantes, los microorganismos generan sus propios aminoácidos a través de fuentes nitrogenadas que son digeridos luego en el intestino delgado, proporcionando proteína de alta calidad. Por otro lado, el aporte de nitrógeno en el rumen permite que las bacterias puedan multiplicarse y así permitir una mayor digestión de los forrajes.

Por lo tanto, cuando se implementa correctamente, la urea permite:

  • Aumentar la disponibilidad de nitrógeno para las bacterias.
  • Recuperar la digestibilidad de la fibra.
  • Mejorar el consumo voluntario.
  • Sostener la producción de leche.
  • Evitar pérdidas de condición corporal.
  • Asegurar un óptimo desarrollo del feto.

En resumen: la urea es una herramienta estratégica del verano

Cuando la proteína de la dieta cae por debajo del 7%, la digestión de la fibra disminuye drásticamente. Si tenemos en cuenta que esta situación coincide con la lactancia, sumada al primer trimestre de gestación (donde se definen estructuras del feto que impactan toda su vida productiva), la suplementación con fuentes de nitrógeno se vuelve clave: se genera un mayor consumo, debido a que el rumen se vacía más rápido. Aporta el nitrógeno que el pasto no tiene y mantiene en marcha al microbioma ruminal, que es el principal generador de proteína y energía.

De esta manera, sostiene la lactancia, evita la pérdida de condición corporal y acompaña el desarrollo fetal. Es una herramienta económica, de aplicación simple y de impacto directo sobre la producción.

Cómo podemos aprovechar los nutrientes de la dieta: uso de enzimas en ponedoras

El costo de la alimentación en la industria del huevo representa aproximadamente entre el 60 y el 70% del costo total de producción. De esto, el 85% se correlaciona con el contenido de energía y proteínas de la dieta.

La mayoría de las dietas de las aves de corral son de origen vegetal y, en promedio, contienen aproximadamente un 10% de fibra, principalmente en forma de polisacáridos sin almidón (NSP). El nivel y la composición de NSP en la dieta son determinantes debido a sus efectos antinutritivos como el aumento de la viscosidad de la digesta inducida por la fracción soluble de NSP (sNSP) que reduce la digestión y la absorción de nutrientes, interfiriendo sobre el rendimiento de las aves.

Cuando se alimenta a las gallinas ponedoras con ingredientes viscosos y ricos en fibra las excretas son húmedas y pegajosas, produciendo una mala calidad de la cama y aumentando la incidencia de huevos sucios, lo que tiene implicaciones económicas y ambientales directas.

Las aves no poseen enzimas endógenas para descomponer NSP en el tracto gastrointestinal, por lo que dependen de la capacidad de la microbiota intestinal para fermentar sNSP y, de la utilización de enzimas exógenas en las formulaciones de piensos para un mejor aprovechamiento de los nutrientes. Las gallinas ponedoras poseen un entorno gastrointestinal con una microbiota más madura que los pollos, debido a su vida productiva más larga.

Las enzimas son catalizadores biológicos que favorecen la digestibilidad de los nutrientes. En aves, su utilización mejora la eficiencia de captura de nutrientes del alimento y promueven la utilización de fósforo, calcio, aminoácidos, lípidos y carbohidratos. Esto disminuye el costo final del alimento balanceado y la eliminación de nutrientes al medio ambiente.

Dentro de los alimentos utilizados en las formulaciones de las dietas para aves se encuentran el maíz, el trigo y la cebada (como fuente de energía), la harina de soja, la semilla de canola y la harina de girasol (como fuente de proteína). Cada uno de estos ingredientes contiene cantidades variables de NSP, factores antinutricionales, y su concentración depende de su inclusión en la dieta final.

Se ha reportado que, la suplementación con proteasas en gallinas ponedoras mantiene las tasas de producción en dietas nutricionalmente deficientes e incluso disminuye el índice de conversión alimenticia en dietas nutricionalmente adecuadas. Así, la suplementación con proteasas mejora la actividad de la tripsina, como también la digestibilidad de la proteína cruda ayudando a mantener la producción de huevos. Además, aumenta la digestibilidad ileal aparente de aminoácidos esenciales y proteína cruda. La proteasa exógena actúa liberando péptidos de componentes antinutricionales en los ingredientes de los piensos, rompiendo los enlaces entre el aminoácido y los complejos proteicos, favoreciendo la actividad de la peptidasa endógena y disminuyendo la secreción enzimática y el recambio de proteínas, lo que da lugar a aminoácidos para la síntesis y deposición de proteínas.

Por su parte, la suplementación con proteasa y fitasa juntas mejora el efecto de ambas enzimas en comparación con cuando se usan solas. La fitasa puede complementar la actividad de la proteasa porque los alimentos tienen moléculas de fitato esféricas almacenadas en tejidos ricos en proteínas como el germen y la capa de aleurona. Las solubilidades de proteínas y fitatos son muy similares, lo que da lugar a una quelación entre los glóbulos de las moléculas de fitato y las proteínas de las dietas para aves. Por lo tanto, la adición de fitasa podría prevenir la formación excesiva de quelatos de proteína-fitato.

El uso de xilanasas en dietas de gallinas con alto contenido de NSP, aumenta la digestibilidad y mejora el rendimiento de las aves al reducir la viscosidad de la digesta y acelerar el tiempo de tránsito. Además, determina un aumento en la producción y la masa de huevos, siendo más evidentes durante la primera etapa del período de puesta. A su vez, las xilanasas exógenas reducen la incidencia de huevos sucios, consecuencia de sus efectos sobre la viscosidad de la digesta, y mejoran el grosor de la cáscara de huevos a las 47 semanas de edad (lo que aumenta la resistencia a la rotura).

La suplementación con xilanasas produce reducción de la viscosidad del yeyuno y del íleon al hidrolizar NSP dietético y solubilizar NSP insoluble, disminución del pH cecal, del flujo de arabinosa soluble y glucosa, de arabinosa y xilosa insolubles y disminución de la concentración cecal de Lactobacillus sp. y de la concentración ileal de Bacillus sp. y bacterias anaerobias totales. La aplicación de xilanasas además aumentan la retención de energía, la degradación insoluble y total de NSP y la población cecal de Bifidobacteria sp.

Las arabinoxilanasas, una especie dentro de las xilanasas, producen, por un lado, aumento de la digestibilidad energética y degradabilidad de NSP al liberar nutrientes atrapados en los arabinoxilanos insolubles y, por otro lado, generan compuestos fermentables (prebióticos) a partir de los arabinoxilanos solubles; siendo sustratos para bacterias beneficiosas y aumentando el valor nutritivo del alimento.

La capacidad de las xilanasas de reducir la dependencia de fuentes de proteínas dietéticas para la microbiota y manipular las condiciones en el intestino hacia la fermentación de las fuentes de carbohidratos ha sido descripto, manifestándose como un aumento de las concentraciones cecales de Bifidobacteria sp. Las xilanasas disminuyen la intensidad de la fermentación en el intestino delgado y estimulan la fermentación en el ciego. El tránsito en el íleon de las heces sugiere que la fermentación del intestino posterior utiliza más xilosa que arabinosa.

En los pollos de engorde, la eficacia de las enzimas degradadoras de NSP se relaciona con la composición de NSP de la dieta, pero esto aún no se ha dilucidado completamente en gallinas ponedoras. Además, la eficacia de las xilanasas exógenas está influenciada por la actividad endógena de la 1,4-β-xilanasa y la viscosidad del extracto, particularmente en dietas a base de trigo.

Es importante cuantificar el contenido, la composición y la estructura química de los sNSP en los ingredientes para las dietas de las gallinas. La alimentación con un alto contenido de sNSP da lugar a un aumento en la degradabilidad total del NSP y a una mayor utilización de sNSP.

Las enzimas exógenas permiten el uso de una variedad más amplia de ingredientes en las dietas de gallinas ponedoras. Además, a través de su inclusión se pueden utilizar fuentes no convencionales o materias primas alternativas, y así reducir los costos de la alimentación.

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