Importancia de la arginina durante la gestación de las cerdas

La arginina es un aminoácido funcional que interviene en las respuestas antioxidantes del organismo, la inmunidad, transmisión de impulsos nerviosos y la síntesis de urea. Además, interfiere en el crecimiento de la microbiota intestinal, la producción de óxido nítrico y la regulación de la expresión génica, funciones determinantes para el crecimiento, el desarrollo y la reproducción animal. En cerdos adultos, la síntesis endógena de arginina permite un buen desempeño productivo, pero, cuando el animal se encuentra bajo situaciones de estrés y/o en periodos de inmunodepresión, los requerimientos aumentan por encima de la síntesis, convirtiéndose en un aminoácido esencial.

Tradicionalmente se consideraba que las cerdas gestantes o lactantes podían sintetizar suficiente arginina, por lo que no era considerado un aminoácido indispensable. Sin embargo, estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que este aminoácido es importante para la eficiencia productiva de las cerdas. Una cantidad adecuada de arginina (aproximadamente entre 0.5 % y 1 %) en la dieta permite maximizar el rendimiento productivo durante el crecimiento, la gestación y la lactancia en cerdos.

Se sabe que, en cerdas gestantes y lactantes, la arginina promueve la supervivencia embrionaria y/o fetal, como también mejora la producción de leche en las madres (impactando, en consecuencia, favorablemente en el crecimiento de los lechones). Además, la arginina es esencial para la angiogénesis placentaria, el crecimiento fetal, la regulación de funciones antioxidantes y de señalización celular.

La arginina no solo es un componente estructural, sino también un regulador clave del metabolismo, la señalización genética y antioxidante. Estas tres funciones determinan en lechones destetados, el crecimiento y la salud intestinal; en los cerdos en crecimiento, produce un crecimiento muscular eficiente y, en cerdas gestantes y lactantes impacta sobre la supervivencia fetal, producción de leche, crecimiento de lechones.

Se reportó que, durante la gestación, la suplementación de L-arginina debe ajustarse para cubrir los altos requerimientos del feto y de la placenta, especialmente en la fase media y tardía de la gestación. Los beneficios principales observados fueron:

  • Aumento en el flujo sanguíneo uterino, permitiendo mejor aporte de nutrientes al feto.
  • Reducción de pérdidas embrionarias.
  • Favorecimiento del crecimiento fetal y peso al nacer.
  • Mejoras del estado antioxidante de la cerda.

Dentro de las formas de inclusión puede ser L-arginina pura o a través de ingredientes ricos en arginina (ej. harina de soya, pero normalmente se requiere suplementación sintética para alcanzar niveles óptimos).

Es importante conocer que el exceso no siempre es beneficioso: dosis >1 % pueden generar desequilibrio con otros aminoácidos (ej. lisina), por lo que la relación arginina:lisina debe mantenerse en equilibrio (usualmente 1:1 o superior en gestación tardía).

Estudios realizados en cerdas nulíparas suplementadas con 1 % de L-arginina pura durante el último tercio de gestación arrojaron la siguiente información:

  • Mortalidad perinatal: No hubo lechones muertos al nacer en el grupo suplementado.
  • Genes musculares y factores de crecimiento en fetos, aumentados.
    • MYOG: ↑
    • MYOD: ↑
    • Tendencia al alza en IGF-2
  • Parámetros reproductivos (peso al nacer, tamaño de camada): Sin diferencias significativas entre grupos suplementados y no suplementados.
  • Perfil sanguíneo de cerdas:
    • Estradiol ↑ en grupo suplementado.
    • Urea ↑ en grupo suplementado.

Por lo tanto, se concluyó que la suplementación con 1 % de L-arginina en el último tercio de gestación: reduce la mortalidad perinatal, mejora la expresión génica relacionada con la miogénesis y puede favorecer el crecimiento postnatal sin afectar el tamaño de camada ni el peso al nacer.

Los estudios realizados coinciden en que la fase tardía de gestación es crítica, recalcando los beneficios fisiológicos y sus consecuencias directas. Así, algunos parámetros descriptos fueron: en la angiogénesis placentaria (mejor flujo sanguíneo uterino), para la mayor supervivencia fetal (reducción de pérdidas); el crecimiento fetal optimizado fue evaluado a partir del aumento de peso al nacer y la lactancia efectiva a través de mayor producción de leche obteniendo lechones más pesados.

Otro punto importante reportado se encuentra en relación a los efectos producidos en la función antioxidante y metabólica. Los cambios metabolómicos sugieren efectos fisiológicos profundos que podrían mediar estas respuestas observadas.

Además, cuando se evaluó la suplementación con L-arginina aplicada en distintas fases de la gestación y en diferentes estaciones del año (verano e invierno), se observó que la administración de arginina en el inicio de la gestación (35) reduce la mortalidad perinatal, los lechones momificados y el número de lechones con bajo peso al nacer. Por su parte, la suplementación en el último tercio (45) también disminuye la mortalidad perinatal y aumenta el porcentaje de lechones con alto peso al nacer.

Durante este estudio, también se evaluaron los efectos productivos, obteniendo los siguientes resultados:

  • Ausencia de un incremento significativo en tamaño de camada total.
  • Disminución en la mortalidad prenatal y perinatal con la suplementación durante la gestación tardía.
  • En verano, la suplementación mitigó efectos negativos del estrés térmico sobre el peso al nacer y uniformidad de camada.

Para el perfil metabolómico, la suplementación con arginina produce un aumento de arginina y derivados (citrulina, ornitina) en plasma; aumento de los metabolitos relacionados con óxido nítrico y poliaminas (mejor flujo sanguíneo uteroplacentario) y cambios en metabolitos energéticos y antioxidantes (con mayores efectos en verano).

A partir de lo presentado anteriormente en este artículo se concluye que, la suplementación con arginina es fundamental para el manejo reproductivo de la cerda. En gestación tardía la incorporación es más efectiva que en gestación media, y los beneficios en condiciones de estrés representan mejor viabilidad fetal y peso uniforme, mejorando el transporte de nutrientes y la angiogénesis con evidencia metabolómica.

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Adaptación de terneros al corral de engorde: Consideraciones clave para un manejo exitoso

La adaptación de los terneros al corral de engorde es un proceso crítico que impacta directamente en el crecimiento y desempeño futuro de los animales. Esta etapa de transición, también conocida como adaptación al “feedlot”, corresponde a los primeros 21 a 28 días en los cuales los animales son alojados en un corral con una dieta basada en alimentos concentrados. Durante este período, los terneros enfrentan numerosos cambios, especialmente si provienen de un sistema de pastoreo y han sido recientemente destetados.

Por tratarse de una etapa sumamente delicada para los animales, es fundamental respetar los tiempos recomendados antes de comenzar a ofrecer a los animales dietas más energéticas.

Para comenzar, es necesario realizar una correcta recepción de los animales: al llegar al corral de engorde, muchos terneros se encuentran estresados, deshidratados y debilitados debido al transporte. Este estado, sumado al aumento del daño oxidativo, reduce la capacidad del animal para enfrentar a los microorganismos patógenos, lo que lo hace más susceptible a contraer enfermedades. Por ello, debemos permitir que el ganado descanse después de la descarga, evitando realizar procedimientos como vacunaciones o desparasitaciones inmediatamente. Durante este descanso, debe proporcionarse agua limpia y heno de calidad, fresco y libre de moho.

Luego de lograr una correcta de recepción de los animales, el paso siguiente es trabajar en la adaptación, la cual depende de factores interrelacionados que, si no se gestionan adecuadamente, pueden afectar de forma negativa la producción futura del ganado. El foco durante esta etapa debe estar puesto en que los animales se acostumbren a un nuevo modo de vida y de alimentación y que no pierdan peso ni contraigan enfermedades, no es el objetivo de este momento el aumento de peso. Algunos de los puntos más relevantes serán descriptos a continuación e incluyen:

  • El agua
  • La alimentación
  • Las instalaciones
  • El manejo

Agua

Cuando los animales han viajado largas horas, es altamente probable que se encuentren deshidratados, por lo que es recomendable añadir una solución de electrolitos al agua durante el período de recepción. La cantidad y calidad adecuadas del agua son esenciales para asegurar un correcto consumo de materia seca. Los bebederos deben limpiarse minuciosamente al menos una vez por semana para evitar la acumulación de algas y la contaminación con restos de comida y estiércol. El agua sucia puede disminuir el consumo de agua y, por ende, también la ingesta de alimento.

Alimentación

Para poder calcular el aporte diario de alimento, es necesario conocer de manera exacta el número de animales que se encuentran en el corral y su peso vivo promedio, así como el porcentaje de materia seca de la dieta. En cuanto al peso y tamaño de la tropa, lo ideal es que sea lo más homogénea posible, esto facilita el cálculo de consumo de alimento por animal y disminuye los problemas de competitividad.

Debemos recordar que, si los terneros provienen de sistemas de pastoreo, no están familiarizados con los comederos ni con los alimentos concentrados. Por esa razón, durante los primeros días se puede agregar heno de calidad (por ejemplo, de alfalfa) dentro de los comederos para que actúen como “llamadores” y los terneros se acerquen, encima de la fibra se puede ir agregando de a poco la ración. Si se va a utilizar ensilaje de maíz, este debe mantenerse fresco y los comederos deben limpiarse a diario.

Un desafío nutricional importante durante la adaptación es evitar la acidosis ruminal, que ocurre cuando la producción de ácidos grasos volátiles (AGV) supera a la capacidad del rumen de absorberlos. Esto puede llevar a la inflamación del epitelio ruminal (rumenitis) y a cambios en la flora ruminal que terminarán afectando la digestibilidad y la absorción de nutrientes. Estos daños pueden llegar a ser irreversibles y comprometer la producción a lo largo de la vida del animal o, incluso peor, provocar la muerte. Los trastornos digestivos son la segunda causa más común de morbilidad en los bovinos de engorde, después de las enfermedades respiratorias, por lo que es esencial monitorear y controlar esta condición durante la transición.

Para prevenir la acidosis, debe realizarse la adaptación a una dieta rica en granos de forma paulatina y en no menos de 15 días. Esta adaptación permite que proliferen las bacterias amilolíticas encargadas de degradar el almidón y que la mucosa del rumen pueda alargar sus papilas, encargadas de la absorción de los AGV hacia el torrente sanguíneo. Este enfoque gradual disminuye el riesgo de trastornos digestivos y optimiza la eficiencia alimentaria.

El aumento de la cantidad de alimento concentrado debe ser gradual. Durante esta etapa, los animales deben tener libre acceso al heno.  Una vez que los animales empiezan a dejar algo de remanente en el comedero, se considera que han alcanzado el consumo voluntario y esa cantidad debe mantenerse durante al menos un día antes de volver a aumentar. A partir de este momento, se podrá calcular la oferta de alimento de acuerdo con las lecturas de comederos.

Por último, se recomienda incluir la proteína, los minerales y las vitaminas en un porcentaje mayor al que se utiliza cuando el consumo de la ración ya es completo (consultar con un nutricionista). 

Manejo del ganado

Mantener juntos a los animales del mismo origen puede ayudar a reducir la competencia interna, ya que el orden jerárquico entre ellos ya ha sido establecido. Reagrupar o reubicar a los animales altera esta jerarquía, lo que genera estrés y reduce el consumo de materia seca y la eficiencia alimentaria. Por ese motivo se recomienda evitar reubicaciones, o al menos minimizarlas, para mantener la estabilidad social. También es fundamental evitar la presencia de perros, no gritar ni golpear a los animales, y moverlos lentamente y con cuidado.

Cabe señalar que los terneros no solo se están adaptando a una nueva dieta sino también a un nuevo entorno, incluyendo la presencia de personal desconocido, maquinarias y ruidos nuevos. Por lo tanto, el trato cuidadoso y respetuoso es crucial para facilitar la adaptación. Un ambiente tranquilo y libre de estrés favorecerá una mejor transición. 

Instalaciones

Durante la adaptación es importante asegurarnos que todos los animales tengan acceso al mismo tiempo al comedero, para ello debemos proporcionar un espacio de 25 a 30 cm por ternero (para un frame de 3 o 4). Se debe tener cuidado con la aplicación de electricidad en el frente de los comederos y/o bebidas ya se puede generar una mala experiencia que provoque que los animales se rehúsen a volver a comer. En cuanto a los bebederos, los mismos deben permitir que los terneros puedan tomar agua cómodamente, para esto es necesario verificar la altura y que el piso se encuentre en buen estado y libre de pozos y/o barro. El tamaño debe planificarse en función de que al menos el 10% de los animales del corral pueda beber al mismo tiempo. 

Conclusiones

Una adecuada adaptación durante las primeras dos a tres semanas es crucial para lograr que los terneros minimicen la probabilidad de acidosis y los brotes de enfermedades respiratorias. La transición gradual, el manejo adecuado del ganado, el acceso a agua limpia y una dieta balanceada son elementos clave para asegurar el éxito de este proceso y maximizar el rendimiento del ganado en el corral de engorde.

El primer objetivo durante el arribo de animales al engorde a corral es la rehidratación y recuperación de electrolitos. Además, fomentar un aumento rápido del consumo voluntario de materia seca, es fundamental para conseguir ajustar la dieta a los requerimientos nutricionales de los terneros.

Es recomendable trabajar estrechamente con un nutricionista para formular dietas que cubran los requerimientos de los terneros recién destetados y con un médico veterinario para establecer protocolos de prevención de enfermedades o la rápida detección de éstas. Esta colaboración asegura una transición exitosa al corral de engorde, favoreciendo tanto la salud como el crecimiento de los animales.

El alimento minipeleteado y su impacto en las primeras semanas de la pollita ponedora: Fundamentos tecnológicos y fisiológicos

El minipellet es una herramienta esencial durante los primeros días de la pollita bebé, un período decisivo en el que el sistema digestivo, la microbiota y la capacidad de absorción están en pleno desarrollo. En estos días críticos, la forma física del alimento adquiere un protagonismo comparable al de la formulación misma. El minipellet destaca por su tamaño uniforme, su estructura compacta y su accesibilidad inmediata, permitiendo que incluso las pollitas más pequeñas o de menor vitalidad puedan identificar, capturar e ingerir este alimento completo con facilidad. Esto se traduce en un menor tiempo destinado a la alimentación y a acelerar la transición de la dependencia del saco vitelino hacia la ingesta sólida, mejorando la vitalidad general, uniformidad y el consumo inicial del lote.

La tecnología detrás de este tipo de alimento cumple un rol determinante en su calidad final y en su impacto sobre la pollita bebé. Su proceso de fabricación implica una molienda homogénea, una compactación adecuada y un acondicionamiento con vapor que no solo mejora la textura y cohesión del minipellet, sino que también potencia su valor nutricional. Durante este acondicionamiento térmico, el calor controlado gelatiniza los almidones —aumentando su digestibilidad— y reduce la actividad de factores antinutricionales naturales presentes en los granos, como inhibidores enzimáticos y compuestos termosensibles que pueden limitar el aprovechamiento digestivo en las primeras etapas de vida. Al disminuir estos elementos, el alimento se vuelve más seguro, estable y accesible desde el punto de vista metabólico, favoreciendo especialmente a una pollita cuyo sistema digestivo aún está en maduración.

Durante esta etapa inicial, el tracto gastrointestinal atraviesa un desarrollo explosivo. La presencia de alimento estructurado como el minipellet asegura un aporte continuo y uniforme de nutrientes, lo que resulta clave para la maduración intestinal. En el intestino delgado, la ingesta regular favorece el desarrollo y la elongación de las vellosidades, mejora la relación entre la mucosa y las criptas, ampliando así la superficie de absorción disponible. Esta arquitectura intestinal más desarrollada permite que la pollita aproveche mejor cada gramo de alimento, sostenga un crecimiento acelerado y preserve la integridad de su mucosa intestinal ante los desafíos propios de las primeras semanas. Además, la estimulación nutricional temprana acelera la producción y maduración de enzimas digestivas como amilasas, lipasas y proteasas, facilitando la transición a un sistema digestivo completamente funcional.

Un componente igualmente fundamental es la microbiota intestinal. En los primeros tres días de vida se establece la base del ecosistema microbiano que acompañará a la pollita a lo largo de toda su vida productiva. El minipellet, al promover un consumo temprano y constante, facilita un tránsito más estable y favorece la implantación de bacterias beneficiosas, acelerando el reemplazo de la microbiota embrionaria por una comunidad funcional. Esto se traduce en menos inflamación basal, una digestión más eficiente y una mejor capacidad de respuesta frente a desafíos sanitarios. La literatura es clara: una microbiota bien consolidada en la primera semana está vinculada con aves más robustas y con mejor desempeño futuro.

CONCLUSIÓNES:

El minipellet asegura una ingesta temprana, constante y accesible. Evita la competencia en el comedero, disminuye el estrés social y fomenta un patrón de ingesta continuo y ordenado, lo que favorece un desarrollo corporal más armónico. Esa regularidad alimentaria permite que el intestino se desarrolle de manera más completa, con mayor superficie de absorción y mejor maduración enzimática, lo que se traduce en un aprovechamiento más eficiente de los nutrientes desde el primer día. Al mismo tiempo, la estabilidad del consumo facilita la implantación de una microbiota beneficiosa, creando un ambiente digestivo más resiliente y funcional para el resto de la vida productiva.

En términos de lote, estas mejoras fisiológicas se reflejan en mayor uniformidad, menor dispersión de pesos y curvas de crecimiento más ordenadas. Esto no solo simplifica el manejo durante la recría, sino que prepara a la futura ponedora para transiciones más suaves y una mejor respuesta frente a desafíos sanitarios o ambientales.

Por todo esto, al elegir este formato en las primeras semanas nos ayuda a crear las condiciones favorables y lograr un lote mejor preparado a expresar su potencial en la etapa de postura.

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Nutrición, ambiente y productividad en hembras reproductoras: ¿cómo se relacionan?

La producción porcina contemporánea enfrenta un doble desafío: maximizar el potencial genético y la creciente incidencia del estrés térmico debido al cambio climático global, incluso en países templados. Las cerdas, seleccionadas por su capacidad de deposición de músculo y prolificidad, producen un 16% más de calor metabólico que hace tres décadas, lo que reduce marcadamente su límite de temperatura crítica superior. En este contexto, la nutrición puede dejar de ser meramente un suministro de nutrientes y energía para convertirse en una herramienta de modulación fisiológica y ambiental.

  1. El Eje Nutrición-Ambiente: fisiología de la respuesta térmica:

Cuando la temperatura ambiental supera la zona termoneutral —que en cerdas de gestación tardía puede ser tan baja como 14.0 °C — el animal prioriza la supervivencia sobre la producción. El primer mecanismo de defensa es la reducción del consumo voluntario de alimento para minimizar el incremento de calor metabólico generado por la ingestión, digestión y metabolismo de los alimentos.

El stress calórico induce un estado hipercatabólico, caracterizado por una movilización masiva de reservas corporales, especialmente tejido magro (músculo), para soportar la lactancia o el desarrollo fetal. Paradójicamente, mientras el animal está en balance energético negativo (catabolismo), se observa una hiperinsulinemia basal, propio de estados anabólicos. Esta respuesta es mediada por la activación del sistema inmune debida a la translocación de lipopolisacáridos (LPS) desde un tracto gastrointestinal comprometido por la hipoxia y la producción de radicales libres.

La traslocación de lipopolisacáridos (LPS) ocurre porque el estrés térmico desvía el flujo sanguíneo desde el aparato gastrointestinal hacia la periferia para disipar calor. Esta reducción del flujo sanguíneo en el tracto gastrointestinal provoca hipoxia local y la formación de radicales libres, dañando la arquitectura intestinal, generando como resultado un “intestino permeable” que permite a los LPS de bacterias Gram-negativas cruzar hacia la circulación sistémica. Esto activa una respuesta inflamatoria que consume nutrientes, priorizando la supervivencia sobre parámetros productivos como el crecimiento de la camada, la producción de leche o la reproducción.

  1. Estrategias Nutricionales: antioxidantes y minerales:

El uso de aditivos nutricionales específicos es de utilidad para disminuir el daño oxidativo y la inflamación sistémica derivados del “intestino permeable” inducido por el calor.

2.1 Selenio y vitamina E: la primera línea de defensa:

El stress térmico exacerba la producción de especies reactivas del oxígeno (ROS) , las cuales, al superar la capacidad neutralizadora de los antioxidantes endógenos, dañan el ADN, las proteínas y los lípidos celulares. La suplementación conjunta de Selenio (Se) y Vitamina E ha demostrado:

  • Mejorar significativamente la función de barrera del epitelio intestinal, reduciendo la permeabilidad paracelular.
  • Aliviar el estrés oxidativo sistémico, permitiendo que la cerda mantenga una mejor homeostasis celular durante periodos de alta carga térmica.
  • Reducir los marcadores inflamatorios circulantes, lo cual evita que los nutrientes se desvíen hacia la respuesta inmune y permanezcan disponibles para procesos anabólicos como el crecimiento fetal o la síntesis de leche.

2.2 Cromo y zinc:

El cromo actúa como un agente inmunomodulador y mejora la sensibilidad a la insulina, lo que puede ayudar a mitigar la respuesta ante el estrés y mejorar el consumo de alimentos en ambientes de alta temperatura. Por su parte, los complejos orgánicos de Zinc fortalecen las uniones estrechas del intestino, mitigando los efectos de la endotoxemia inducida por el calor.

  1. Aminoácidos y proteína Ideal:

El metabolismo de la proteína cruda tiene un alto incremento de calor debido a la desaminación y la síntesis de urea, procesos metabólicos que ocurren naturalmente y en forma constante. La optimización del perfil de aminoácidos permite reducir la proteína bruta dietética total sin comprometer la productividad.

3.1 Perfil de aminoácidos:

Alimentar a cerdas lactantes con dietas de baja proteína cruda y suplementadas en forma balanceada con aminoácidos cristalinos (lisina, valina, treonina, triptófano) resulta en:

  • Una reducción del 10,3% en la producción total de calor durante la lactancia, alcanzando su máximo en el día 18.
  • Menores temperaturas vaginales y rectales, lo que indica que el alivio térmico es de origen dietético y no solo mediado por mecanismos de enfriamiento externos.
  • Disminución del 73% en los niveles de nitrógeno ureico en leche, reflejando una eficiencia metabólica superior y una menor carga de excreción de nitrógeno.

3.2 El Rol de la arginina:

La L-Arginina es un nutriente funcional clave en condiciones de stress térmico. Es el precursor directo del óxido nítrico, un potente vasodilatador que puede contrarrestar la vasoconstricción periférica necesaria para la termólisis y mejorar el flujo sanguíneo mamario. La suplementación con Arginina aumenta la insulina pospandrial, lo que favorece un estado menos catabólico en la cerda lactante, reduciendo la movilización de reservas de tejido adiposo y magro.

  1. Fibra Dietética: soluble e insoluble

La inclusión de fibra durante la gestación tardía y el período de transición es importante para el bienestar y la productividad de la cerda, pero su tipo determina el resultado metabólico bajo condiciones de stress calórico.

4.1 Fibra Soluble:

Las materias primas ricas en fibras solubles como la pectina son altamente fermentable por el microbiota intestinal, produciendo ácidos grasos de cadena corta (SCFA), principalmente acetato y butirato. En condiciones de stress calórico:

  • Mejora significativamente el índice de estreñimiento y reduce la duración del parto, factores que suelen empeorar con el calor.
  • Un trabajo de parto más corto (menor a 4 horas) reduce el estrés fetal y la incidencia de mortinatos, mejorando la supervivencia de la camada y acelerando el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la primera succión por parte del lechón.
  • Se asocia con menores niveles de cortisol en el pelo, indicando un estado de estrés crónico reducido.

4.2 Fibra Insoluble:

La fibra insoluble tiene una alta capacidad de unión con el agua, lo que incrementa el volumen fecal y promueve movimientos intestinales normales. Este aumento del volumen facilita el tránsito intestinal, lo que se considera un factor preventivo contra algunos desordenes propios del pos-parto.

Las fibras insolubles aumentan la saciedad y reducen comportamientos estereotípicos como el masticado al vacío y el mordido de barras, promoviendo que la cerda pase más tiempo descansando en posturas de enfriamiento (decúbito lateral) y disminuyendo el stress social.

La combinación de fibra soluble e insoluble es una estrategia que se puede tener en cuenta en la alimentación de las cerdas, proporcionando mecanismos de acción diferenciales que ayuden a maximizar la productividad y el bienestar en diferentes condiciones de stress.

  1. Intervenciones ambientales:

El ambiente físico define la eficiencia con la que los nutrientes y la energía son utilizados por la hembra, siendo un factor de gran relevancia en la planificación de los alojamientos.

5.1 Enfriamiento conductivo y convectivo

La implementación de paneles evaporativos en las salas de parto reduce la temperatura rectal en aproximadamente 0,4 – 0,5 °C y disminuye la frecuencia respiratoria. Esto permite un mayor consumo de alimento durante la lactancia (que puede ser del orden del 20 % más) minimizando la movilización corporal de la cerda. Asimismo, aumentar la velocidad del aire en la zona de descanso en los galpones de gestación (de 0.19 a 0.45 m/s) puede reducir la frecuencia respiratoria en cerdas gestantes, equivaliendo a una reducción efectiva de 1 °C en la temperatura ambiente.

  1. Conclusiones:

La relación entre nutrición, ambiente y productividad es un sistema de retroalimentación complejo. Para mantener la sostenibilidad en sistemas de alta producción bajo desafíos climáticos, es necesario:

  1. Reducir el calor metabólico mediante el uso de perfiles de aminoácidos ideales y dietas de baja proteína, lo que disminuye los mecanismos de disipación de calor por jadeo.
  2. Mitigar el estrés oxidativo a través de la suplementación estratégica con selenio, cromo, zinc y vitamina E, protegiendo la integridad intestinal y mamaria.
  3. Gestionar el periodo de transición con fibras solubles e insolubles para optimizar la cinética del parto y la producción de ácidos graos de cadena corta, mejorando el bienestar y la supervivencia de los lechones.
  4. Actualizar el manejo ambiental, reconociendo que las cerdas modernas requieren temperaturas mucho más frescas para evitar el estado de “intestino permeable” que subyace a la mayoría de las fallas reproductivas durante el verano.

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Estrés Térmico: El Impacto Económico en la Industria de la Carne

Introducción

Los bovinos son animales homeotermos, capaces de mantener y regular una temperatura corporal constante. Sin embargo, cuando están expuestos a condiciones ambientales extremas la capacidad de regular la temperatura corporal puede verse afectada, desencadenando situaciones de estrés térmico (ET).

Generalmente, las condiciones de calor extremas y la posibilidad de ocurrencia de ET son evaluadas a partir del Índice de Temperatura y Humedad (ITH) (Figura 2). Este valor indica la intensidad del estrés térmico al que está expuesto el animal y, en bovinos de carne, se clasifica en tres categorías: alerta (estrés leve) para valores de ITH ≥ 75, peligro (estrés moderado) para ITH ≥ 79, y emergencia (estrés severo) cuando el valor de ITH alcanza o supera los 84 (Figura 1).

Figura 1. Nivel de estrés térmico en bovinos para carne según el ITH.

Sin embargo, este índice utiliza un enfoque unidimensional, la situación térmica en un punto en el tiempo. No tiene en cuenta el efecto de la exposición (duración) a condiciones térmicas adversas, la velocidad del viento, las condiciones propias del alojamiento, ni tampoco hay distinción de razas, por lo que se supone que todo el ganado responde de la misma manera. Como tal, el ITH puede subestimar o sobreestimar el efecto de un evento de calor adverso especialmente si no se consideran las condiciones nocturnas. La recuperación nocturna (o la falta de ella) es un elemento importante al evaluar el estado de carga de calor del ganado. En ese sentido, Nienaber y Hanh (2007) definen a una ola de calor como aquellas condiciones en las que el valor de ITH se mantiene sobre el valor de 74 en al menos 3 días consecutivos.

Impacto en la producción

Las mermas productivas en un engorde a corral con estrés calórico suelen ser muy importantes. No obstante, la magnitud de estas pérdidas generalmente no son medidas y por lo tanto tampoco tomadas en cuenta con el fin de planificar una estrategia para minimizar los efectos de las altas temperaturas. Sin embargo, es importante destacar que el hecho de que estas pérdidas no se registren no significa que no existan. A continuación, detallaremos acerca de las distintas implicancias que tiene el ET sobre la producción bovina de carne.

  • Consumo de materia seca: Cuando los animales se encuentran bajo ET se genera una reducción significativa en el consumo de materia seca (CMS) con la consecuente disminución de la ganancia de peso. Existe el concepto acerca de que el CMS disminuye, pero la conversión alimenticia se mantiene, no obstante, esta idea es errónea ya que un animal bajo estrés térmico aumenta sus requerimientos energéticos de mantenimiento para termoregularse y poder desprenderse del exceso de calor y esta situación lleva a una disminución en la energía disponible para ganar peso. Como resultado directo vemos una disminución en la eficiencia de conversión y un incremento en el número de días necesarios para alcanzar el peso de faena, afectando tanto los costos operativos como la rentabilidad.
  • Riesgo de acidosis: los bovinos con estrés térmico son más susceptibles a sufrir acidosis. Uno de los motivos es el cambio en los patrones de ingestión de alimento: durante las horas más calurosas los animales permanecen sin comer y cuando se sienten más aliviados se acercan al comedero, consumiendo grandes cantidades de alimento en poco tiempo, generando una importante disminución en el pH ruminal. A su vez, el tiempo de rumia también disminuye afectando directamente la producción de saliva fundamental para estabilizar el pH del rumen. Otra posible causa predisponente de acidosis ruminal durante el ET tiene que ver con que, debido a que la sangre es direccionada hacia la periferia del organismo para poder disipar el calor, disminuye la perfusión sanguínea en la mucosa ruminal generando una absorción más lenta de los ácidos grasos volátiles (AGV) del rumen.
  • Incidencia de enfermedades: Otro impacto directo del ET en los bovinos es sobre el estado de salud. Se ha demostrado que los animales sometidos a estrés calórico presentan una respuesta inmunitaria debilitada, lo que los hace más vulnerables a contraer enfermedades infecciosas. Esta situación también incrementa el gasto energético, ya que el animal debe invertir más recursos para combatir a los microorganismos patógenos, lo que agrava aún más las ganancias de peso y la eficiencia de conversión, así como también disminuye el CMS debido a la propia enfermedad. Asimismo, también deben considerarse los costos adicionales asociados con la atención de los animales enfermos, como el servicio veterinario, el aumento de la mano de obra necesaria para su cuidado y la utilización de medicamentos, lo que incrementa los gastos operativos.
  • Efecto “de arrastre”: Los animales que atravesaron situaciones de ET en reiteradas ocasiones continúan con menores eficiencias de conversión cuando las temperaturas ambientales vuelven a ser adecuadas. Esta situación se da debido a cambios permanentes que se generan en la mucosa ruminal, afectando la capacidad de absorción de los AGV (principal fuente de energía de los rumiantes). Otros terneros además quedan afectados por neumonías que no se recuperan del todo y, como mencionamos previamente, le genera un gasto energético extra.

Conclusión

El aumento de las temperaturas promedio globales, junto con las mayores exigencias productivas de los animales actuales (genéticamente superiores a los de generaciones anteriores) representa una amenaza significativa para los sistemas de engorde durante el verano. En algunos casos, las consecuencias de estas condiciones extremas se hacen evidentes con la muerte de los animales. Sin embargo, en otras ocasiones las pérdidas económicas son menos visibles, ya que se reflejan en menores ganancias de peso, debidas a una reducción en el consumo de alimento, pero también a una mala conversión alimenticia. Otro efecto más sutil es el deterioro del sistema inmune, lo que disminuye la capacidad de los animales para resistir enfermedades como la neumonía. Esto no solo incrementa los costos de medicamentos y atención veterinaria, sino que también impacta negativamente en el rendimiento diario de los animales.

El arranque que define el futuro: ¿Por qué la recepción de pollitas es clave para el éxito productivo?

En la avicultura moderna, cada etapa cuenta, pero pocas tienen un impacto tan determinante como la recepción de las pollitas ponedoras. Los primeros días no solo definen el ritmo de crecimiento, sino que condicionan uniformidad, viabilidad y potencial productivo del lote. Por eso, un manejo adecuado desde el minuto cero es hoy un factor estratégico para productores del sector.

Uno de los puntos críticos es el ambiente. La pollita llega al galpón con reservas energéticas limitadas y necesita condiciones precisas de temperatura, humedad, densidad y ventilación para evitar estrés térmico y asegurar una rápida adaptación. Un ambiente mal ajustado puede traducirse en menor consumo, deshidratación o caída en la actividad, efectos que luego se reflejan en la recría.

El alimento y el agua durante las primeras 72 horas marcan la diferencia. El uso de minipellet facilita el hallazgo del alimento completo y favorece un llenado de buche óptimo entre las 6 y 24 horas, uno de los indicadores más sólidos del éxito en la recepción. Del mismo modo, la disponibilidad de agua fresca y accesible es indispensable para evitar problemas de consumo tempranos.

El control del dióxido de carbono se vuelve relevante en los sistemas actuales. Valores elevados afectan directamente la oxigenación del ave y su comportamiento, generando lotes menos activos y con consumo inicial deficiente. A esto se suma la iluminación, que debe ser suficiente, uniforme y estimulante para favorecer el desplazamiento, acceso al comedero y al bebedero.

La densidad de alojamiento en la recepción también juega un papel decisivo en la adaptación del lote durante las primeras horas. Una densidad excesiva genera competencia por espacio, comederos y bebederos. Por el contrario, una densidad demasiado baja puede dificultar que las pollitas conserven la temperatura corporal y mantengan una actividad homogénea. La evidencia de campo nos muestra que el equilibrio óptimo se logra cuando las pollitas cuentan con el espacio suficiente para desplazarse, acceder sin restricción al alimento y agua, distribuyendose de forma uniforme dentro del ambiente en el que se encuentran. Ajustar la densidad según el sistema de alojamiento permite un arranque adecuado.

La evaluación individual de las pollitas al arribo también es una herramienta clave. Aspectos como ombligo, hidratación, temperatura corporal y nivel de actividad permiten detectar rápidamente fallas y poder tomar medidas correctivas. El pesaje inicial, por su parte, brinda una referencia objetiva para monitorear la uniformidad y ajustar decisiones de manejo.

Otro aspecto clave es la coherencia entre los parámetros ambientales y el comportamiento del lote. Muchas veces los sensores muestran valores aceptables, pero las pollitas evidencian señales de estrés, como amontonamiento, vocalización excesiva o baja actividad. Integrar la lectura técnica con la observación práctica permite ajustar ventilación, intensidad lumínica o manejo de comederos con mayor precisión. Este enfoque combinado —datos más comportamiento— es hoy una de las herramientas más efectivas para mejorar la uniformidad y reducir pérdidas tempranas.

Finalmente, la observación del comportamiento post‑bajada es un termómetro fiable del proceso. Un lote activo, distribuido homogéneamente y con buena respuesta a estímulos tiene un pronóstico mucho más favorable para alcanzar los estándares de recría y postura.

La recepción es, en definitiva, una ventana corta pero decisiva. Invertir tiempo y precisión en esta etapa no es un costo: es una garantía de productividad futura y un pilar para expresar todo el potencial genético de las ponedoras modernas.

Referencias bibliográficas

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Enlaces oficiales

Hy-Line International: https://www.hyline.com/spanish/

Lohmann Descargas oficiales: Descargas – Lohmann Breeders

H&N International Descargas: Descargas

Dekalb Official: Raza avícola Dekalb – Dekalb

Bioter lanza SustentIA: un innovador Programa de Gestión de Resultados en tiempo real para producción porcina

Camboriú, Brasil – Mayo 2025 | En el marco del Congreso Agriness Next 2025, Bioter presentó oficialmente SustentIA, su nuevo Programa Integral de Gestión de Resultados Zootécnicos, una propuesta disruptiva que combina nutrición de precisión, inteligencia artificial y tecnología de monitoreo en tiempo real para alcanzar una producción más eficiente, rentable y sustentable.

El evento se llevó a cabo los días 7, 8 y 9 de mayo en la ciudad de Camboriú, donde se realizó la presentación oficial a cargo del Director Técnico de Bioter, Santiago Capalbo. Participaron también representantes de los socios estratégicos de la iniciativa, como Juana González (Coordinadora Técnica-Comercial Latam Sur – Adisseo), Juliano Vidal (Coordinador Técnico Servicio NIRS – Adisseo), Diego Kurtz y Ricardo Cipriani (Fundadores de PecSmart), y Gustavo Lima (referente e investigador Iowa University EEUU).

Durante las jornadas siguientes, Bioter fue sponsor del evento Agriness Next, participando con un stand propio donde presentó el programa a productores, asesores y otros referentes del sector.

Una herramienta pensada para transformar la toma de decisiones

SustentIA se basa en un sólido núcleo de Big Data construida a lo largo de cuatro años de recopilación continua de datos en la granja experimental de Bioter en La Lucía, más datos de retroalimentación en tiempo real de Naves Centinela, con el objetivo de desarrollar curvas precisas de crecimiento y consumo. Este trabajo permitió diseñar modelos fiables para medir, predecir e intervenir sobre los resultados productivos.

El programa propone un abordaje integral de la producción, basado en datos concretos, monitoreo continuo y modelado predictivo, con el objetivo de identificar desvíos a tiempo real, optimizar el uso de los recursos y aumentar la rentabilidad del negocio porcino con un enfoque sustentable.

¿Qué incluye SustentIA?

  • Instalación de equipos PecSmart, que permiten el monitoreo en tiempo real de:
    • Aumento de peso de los animales
    • Consumo de alimento,
    • Niveles de llenado y consumo en silos,
    • Detección acústica de tos para actuar preventivamente sobre afecciones respiratorias.
  • Parametrización de materias primas con tecnología PNE de Adisseo, que permite ajustar formulaciones con precisión a partir de análisis fisicoquímicos detallados realizados en una red de más de 150 laboratorios internacionales.
  • Elaboración de informes periódicos, con predicción de ROI y análisis de escenarios económicos.
  • Integración con el programa BioterCare, lo que permite optimizar la salud de los animales y reducir el uso de antibióticos.

¿Cómo funciona?

  1. Recopilación de datos históricos y actuales
    A partir de los ensayos en la granja La Lucía, Bioter desarrolló un modelo estandarizado de crecimiento porcino con curvas de peso y consumo. La base de datos se retroalimenta en tiempo real con información de las granjas comerciales.
  2. Análisis de variabilidad y clasificación de potenciales
    Los animales se clasifican en tres potenciales productivos (1, 2 y 3), permitiendo ajustar los planes nutricionales a las necesidades reales de cada grupo.
  3. Modelado predictivo y toma de decisiones
    La plataforma predice el comportamiento futuro del lote (peso, consumo, ROI, peso de faena) y alerta sobre desvíos, permitiendo intervenir de forma temprana.
  4. Actualización económica dinámica
    Los escenarios económicos (precio de materias primas y producto final) se actualizan mensualmente, lo que permite identificar la dieta más rentable para cada fase productiva.

Beneficios concretos para el productor

  • Predicción del ROI según desempeño zootécnico y precios del mercado.
  • Prevención de enfermedades respiratorias, gracias al monitoreo continuo y la vigilancia sanitaria activa.
  • Ajuste preciso de programas nutricionales, adaptado a las necesidades reales de cada grupo.
  • Optimización del uso de soja y aceite, con impacto directo en la reducción de la huella de carbono.
  • Análisis de impacto de mejoras edilicias, de manejo o nutricionales sobre el desempeño.
  • Predicción del peso óptimo de faena y momento de despunte, para mejorar la homogeneidad de los lotes.

Próximos pasos

SustentIA ya se encuentra en marcha en la granja experimental de Bioter y será puesto a disposición del mercado argentino en una primera etapa de implementación junto a clientes clave.

Un hito para la producción porcina nacional

Con SustentIA, Bioter se convierte en pionero en Argentina en la aplicación integrada de inteligencia artificial, nutrición de precisión y monitoreo inteligente en porcinos, en tiempo real. Este modelo no sólo permite aumentar la eficiencia productiva y económica, sino también avanzar hacia una porcicultura más sustentable, alineada con las nuevas demandas del mercado global.

¿Por qué suplementar con urea a las vacas de cría durante el verano?

El verano puede percibirse como una época favorable para la cría bovina debido a que suele haber una cantidad abundante de forraje disponible. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, es una etapa crítica. Las vacas se encuentran en el primer trimestre de gestación, continúan amamantando un ternero y dependen mayormente de forrajes naturales o de gramíneas estivales. Y aunque el volumen de forraje puede ser alto, su calidad nutricional cae de forma marcada.

En este contexto, la suplementación con nitrógeno no proteico se convierte en una herramienta simple, económica y eficaz para sostener la producción y prevenir pérdidas de condición corporal. Pero para justificar su uso es necesario comprender qué pasa dentro del rumen en esta época del año, cómo se ve afectada la digestibilidad y por qué la microbiota ruminal depende tanto del aporte de nitrógeno.

En sistemas extensivos la oferta proteica es la principal limitante, estos beneficios pueden ser decisivos para mejorar la eficiencia del rodeo. Durante el verano, la vaca de cría atraviesa simultáneamente tres desafíos: Lactancia, Primer tercio de gestación y Baja calidad forrajera.

  1. Lactancia

La lactancia es la etapa de mayor demanda energética y proteica de la vida de la vaca. Incluso en razas de carne, producir 6 a 10 litros de leche por día requiere una cantidad considerable de aminoácidos. Cuando la calidad de la dieta es baja, la vaca recurre a sus reservas y comienza a perder condición corporal.

  1. Primer trimestre de gestación

En el primer trimestre, el feto todavía tiene un tamaño pequeño, pero sus tejidos se están formando. Aunque las necesidades absolutas de proteína son bajas, se requieren aminoácidos determinados para que se desarrolle correctamente la placenta, los órganos y las primeras células musculares.

Una vaca con oferta proteica insuficiente puede sostener la gestación, pero lo hace sacrificando tejido propio y resignando eficiencia futura de ella misma y de su cría.

  1. Baja calidad forrajera

Los pastizales naturales y las gramíneas perennes típicas del verano habitualmente presentan un contenido de Proteína Cruda alrededor de 5-7 % (por debajo del requerimiento de mantenimiento). Además, la digestibilidad de la fibra baja por lignificación y madurez, esto reduce notablemente el consumo.

Para que el rumen pueda digerir la fibra, las bacterias celulolíticas necesitan nitrógeno. Cuando la dieta contiene menos de 7 % de proteína bruta, la población microbiana disminuye y la fermentación ruminal se enlentece.

El rol de la urea como fuente práctica y eficiente de nitrógeno

En los rumiantes, los microorganismos generan sus propios aminoácidos a través de fuentes nitrogenadas que son digeridos luego en el intestino delgado, proporcionando proteína de alta calidad. Por otro lado, el aporte de nitrógeno en el rumen permite que las bacterias puedan multiplicarse y así permitir una mayor digestión de los forrajes.

Por lo tanto, cuando se implementa correctamente, la urea permite:

  • Aumentar la disponibilidad de nitrógeno para las bacterias.
  • Recuperar la digestibilidad de la fibra.
  • Mejorar el consumo voluntario.
  • Sostener la producción de leche.
  • Evitar pérdidas de condición corporal.
  • Asegurar un óptimo desarrollo del feto.

En resumen: la urea es una herramienta estratégica del verano

Cuando la proteína de la dieta cae por debajo del 7%, la digestión de la fibra disminuye drásticamente. Si tenemos en cuenta que esta situación coincide con la lactancia, sumada al primer trimestre de gestación (donde se definen estructuras del feto que impactan toda su vida productiva), la suplementación con fuentes de nitrógeno se vuelve clave: se genera un mayor consumo, debido a que el rumen se vacía más rápido. Aporta el nitrógeno que el pasto no tiene y mantiene en marcha al microbioma ruminal, que es el principal generador de proteína y energía.

De esta manera, sostiene la lactancia, evita la pérdida de condición corporal y acompaña el desarrollo fetal. Es una herramienta económica, de aplicación simple y de impacto directo sobre la producción.

Cómo podemos aprovechar los nutrientes de la dieta: uso de enzimas en ponedoras

El costo de la alimentación en la industria del huevo representa aproximadamente entre el 60 y el 70% del costo total de producción. De esto, el 85% se correlaciona con el contenido de energía y proteínas de la dieta.

La mayoría de las dietas de las aves de corral son de origen vegetal y, en promedio, contienen aproximadamente un 10% de fibra, principalmente en forma de polisacáridos sin almidón (NSP). El nivel y la composición de NSP en la dieta son determinantes debido a sus efectos antinutritivos como el aumento de la viscosidad de la digesta inducida por la fracción soluble de NSP (sNSP) que reduce la digestión y la absorción de nutrientes, interfiriendo sobre el rendimiento de las aves.

Cuando se alimenta a las gallinas ponedoras con ingredientes viscosos y ricos en fibra las excretas son húmedas y pegajosas, produciendo una mala calidad de la cama y aumentando la incidencia de huevos sucios, lo que tiene implicaciones económicas y ambientales directas.

Las aves no poseen enzimas endógenas para descomponer NSP en el tracto gastrointestinal, por lo que dependen de la capacidad de la microbiota intestinal para fermentar sNSP y, de la utilización de enzimas exógenas en las formulaciones de piensos para un mejor aprovechamiento de los nutrientes. Las gallinas ponedoras poseen un entorno gastrointestinal con una microbiota más madura que los pollos, debido a su vida productiva más larga.

Las enzimas son catalizadores biológicos que favorecen la digestibilidad de los nutrientes. En aves, su utilización mejora la eficiencia de captura de nutrientes del alimento y promueven la utilización de fósforo, calcio, aminoácidos, lípidos y carbohidratos. Esto disminuye el costo final del alimento balanceado y la eliminación de nutrientes al medio ambiente.

Dentro de los alimentos utilizados en las formulaciones de las dietas para aves se encuentran el maíz, el trigo y la cebada (como fuente de energía), la harina de soja, la semilla de canola y la harina de girasol (como fuente de proteína). Cada uno de estos ingredientes contiene cantidades variables de NSP, factores antinutricionales, y su concentración depende de su inclusión en la dieta final.

Se ha reportado que, la suplementación con proteasas en gallinas ponedoras mantiene las tasas de producción en dietas nutricionalmente deficientes e incluso disminuye el índice de conversión alimenticia en dietas nutricionalmente adecuadas. Así, la suplementación con proteasas mejora la actividad de la tripsina, como también la digestibilidad de la proteína cruda ayudando a mantener la producción de huevos. Además, aumenta la digestibilidad ileal aparente de aminoácidos esenciales y proteína cruda. La proteasa exógena actúa liberando péptidos de componentes antinutricionales en los ingredientes de los piensos, rompiendo los enlaces entre el aminoácido y los complejos proteicos, favoreciendo la actividad de la peptidasa endógena y disminuyendo la secreción enzimática y el recambio de proteínas, lo que da lugar a aminoácidos para la síntesis y deposición de proteínas.

Por su parte, la suplementación con proteasa y fitasa juntas mejora el efecto de ambas enzimas en comparación con cuando se usan solas. La fitasa puede complementar la actividad de la proteasa porque los alimentos tienen moléculas de fitato esféricas almacenadas en tejidos ricos en proteínas como el germen y la capa de aleurona. Las solubilidades de proteínas y fitatos son muy similares, lo que da lugar a una quelación entre los glóbulos de las moléculas de fitato y las proteínas de las dietas para aves. Por lo tanto, la adición de fitasa podría prevenir la formación excesiva de quelatos de proteína-fitato.

El uso de xilanasas en dietas de gallinas con alto contenido de NSP, aumenta la digestibilidad y mejora el rendimiento de las aves al reducir la viscosidad de la digesta y acelerar el tiempo de tránsito. Además, determina un aumento en la producción y la masa de huevos, siendo más evidentes durante la primera etapa del período de puesta. A su vez, las xilanasas exógenas reducen la incidencia de huevos sucios, consecuencia de sus efectos sobre la viscosidad de la digesta, y mejoran el grosor de la cáscara de huevos a las 47 semanas de edad (lo que aumenta la resistencia a la rotura).

La suplementación con xilanasas produce reducción de la viscosidad del yeyuno y del íleon al hidrolizar NSP dietético y solubilizar NSP insoluble, disminución del pH cecal, del flujo de arabinosa soluble y glucosa, de arabinosa y xilosa insolubles y disminución de la concentración cecal de Lactobacillus sp. y de la concentración ileal de Bacillus sp. y bacterias anaerobias totales. La aplicación de xilanasas además aumentan la retención de energía, la degradación insoluble y total de NSP y la población cecal de Bifidobacteria sp.

Las arabinoxilanasas, una especie dentro de las xilanasas, producen, por un lado, aumento de la digestibilidad energética y degradabilidad de NSP al liberar nutrientes atrapados en los arabinoxilanos insolubles y, por otro lado, generan compuestos fermentables (prebióticos) a partir de los arabinoxilanos solubles; siendo sustratos para bacterias beneficiosas y aumentando el valor nutritivo del alimento.

La capacidad de las xilanasas de reducir la dependencia de fuentes de proteínas dietéticas para la microbiota y manipular las condiciones en el intestino hacia la fermentación de las fuentes de carbohidratos ha sido descripto, manifestándose como un aumento de las concentraciones cecales de Bifidobacteria sp. Las xilanasas disminuyen la intensidad de la fermentación en el intestino delgado y estimulan la fermentación en el ciego. El tránsito en el íleon de las heces sugiere que la fermentación del intestino posterior utiliza más xilosa que arabinosa.

En los pollos de engorde, la eficacia de las enzimas degradadoras de NSP se relaciona con la composición de NSP de la dieta, pero esto aún no se ha dilucidado completamente en gallinas ponedoras. Además, la eficacia de las xilanasas exógenas está influenciada por la actividad endógena de la 1,4-β-xilanasa y la viscosidad del extracto, particularmente en dietas a base de trigo.

Es importante cuantificar el contenido, la composición y la estructura química de los sNSP en los ingredientes para las dietas de las gallinas. La alimentación con un alto contenido de sNSP da lugar a un aumento en la degradabilidad total del NSP y a una mayor utilización de sNSP.

Las enzimas exógenas permiten el uso de una variedad más amplia de ingredientes en las dietas de gallinas ponedoras. Además, a través de su inclusión se pueden utilizar fuentes no convencionales o materias primas alternativas, y así reducir los costos de la alimentación.

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