Introducción
Los bovinos son animales homeotermos, capaces de mantener y regular una temperatura corporal constante. Sin embargo, cuando están expuestos a condiciones ambientales extremas la capacidad de regular la temperatura corporal puede verse afectada, desencadenando situaciones de estrés térmico (ET).
Generalmente, las condiciones de calor extremas y la posibilidad de ocurrencia de ET son evaluadas a partir del Índice de Temperatura y Humedad (ITH) (Figura 2). Este valor indica la intensidad del estrés térmico al que está expuesto el animal y, en bovinos de carne, se clasifica en tres categorías: alerta (estrés leve) para valores de ITH ≥ 75, peligro (estrés moderado) para ITH ≥ 79, y emergencia (estrés severo) cuando el valor de ITH alcanza o supera los 84 (Figura 1).
Figura 1. Nivel de estrés térmico en bovinos para carne según el ITH.

Sin embargo, este índice utiliza un enfoque unidimensional, la situación térmica en un punto en el tiempo. No tiene en cuenta el efecto de la exposición (duración) a condiciones térmicas adversas, la velocidad del viento, las condiciones propias del alojamiento, ni tampoco hay distinción de razas, por lo que se supone que todo el ganado responde de la misma manera. Como tal, el ITH puede subestimar o sobreestimar el efecto de un evento de calor adverso especialmente si no se consideran las condiciones nocturnas. La recuperación nocturna (o la falta de ella) es un elemento importante al evaluar el estado de carga de calor del ganado. En ese sentido, Nienaber y Hanh (2007) definen a una ola de calor como aquellas condiciones en las que el valor de ITH se mantiene sobre el valor de 74 en al menos 3 días consecutivos.
Impacto en la producción
Las mermas productivas en un engorde a corral con estrés calórico suelen ser muy importantes. No obstante, la magnitud de estas pérdidas generalmente no son medidas y por lo tanto tampoco tomadas en cuenta con el fin de planificar una estrategia para minimizar los efectos de las altas temperaturas. Sin embargo, es importante destacar que el hecho de que estas pérdidas no se registren no significa que no existan. A continuación, detallaremos acerca de las distintas implicancias que tiene el ET sobre la producción bovina de carne.
- Consumo de materia seca: Cuando los animales se encuentran bajo ET se genera una reducción significativa en el consumo de materia seca (CMS) con la consecuente disminución de la ganancia de peso. Existe el concepto acerca de que el CMS disminuye, pero la conversión alimenticia se mantiene, no obstante, esta idea es errónea ya que un animal bajo estrés térmico aumenta sus requerimientos energéticos de mantenimiento para termoregularse y poder desprenderse del exceso de calor y esta situación lleva a una disminución en la energía disponible para ganar peso. Como resultado directo vemos una disminución en la eficiencia de conversión y un incremento en el número de días necesarios para alcanzar el peso de faena, afectando tanto los costos operativos como la rentabilidad.
- Riesgo de acidosis: los bovinos con estrés térmico son más susceptibles a sufrir acidosis. Uno de los motivos es el cambio en los patrones de ingestión de alimento: durante las horas más calurosas los animales permanecen sin comer y cuando se sienten más aliviados se acercan al comedero, consumiendo grandes cantidades de alimento en poco tiempo, generando una importante disminución en el pH ruminal. A su vez, el tiempo de rumia también disminuye afectando directamente la producción de saliva fundamental para estabilizar el pH del rumen. Otra posible causa predisponente de acidosis ruminal durante el ET tiene que ver con que, debido a que la sangre es direccionada hacia la periferia del organismo para poder disipar el calor, disminuye la perfusión sanguínea en la mucosa ruminal generando una absorción más lenta de los ácidos grasos volátiles (AGV) del rumen.
- Incidencia de enfermedades: Otro impacto directo del ET en los bovinos es sobre el estado de salud. Se ha demostrado que los animales sometidos a estrés calórico presentan una respuesta inmunitaria debilitada, lo que los hace más vulnerables a contraer enfermedades infecciosas. Esta situación también incrementa el gasto energético, ya que el animal debe invertir más recursos para combatir a los microorganismos patógenos, lo que agrava aún más las ganancias de peso y la eficiencia de conversión, así como también disminuye el CMS debido a la propia enfermedad. Asimismo, también deben considerarse los costos adicionales asociados con la atención de los animales enfermos, como el servicio veterinario, el aumento de la mano de obra necesaria para su cuidado y la utilización de medicamentos, lo que incrementa los gastos operativos.
- Efecto “de arrastre”: Los animales que atravesaron situaciones de ET en reiteradas ocasiones continúan con menores eficiencias de conversión cuando las temperaturas ambientales vuelven a ser adecuadas. Esta situación se da debido a cambios permanentes que se generan en la mucosa ruminal, afectando la capacidad de absorción de los AGV (principal fuente de energía de los rumiantes). Otros terneros además quedan afectados por neumonías que no se recuperan del todo y, como mencionamos previamente, le genera un gasto energético extra.
Conclusión
El aumento de las temperaturas promedio globales, junto con las mayores exigencias productivas de los animales actuales (genéticamente superiores a los de generaciones anteriores) representa una amenaza significativa para los sistemas de engorde durante el verano. En algunos casos, las consecuencias de estas condiciones extremas se hacen evidentes con la muerte de los animales. Sin embargo, en otras ocasiones las pérdidas económicas son menos visibles, ya que se reflejan en menores ganancias de peso, debidas a una reducción en el consumo de alimento, pero también a una mala conversión alimenticia. Otro efecto más sutil es el deterioro del sistema inmune, lo que disminuye la capacidad de los animales para resistir enfermedades como la neumonía. Esto no solo incrementa los costos de medicamentos y atención veterinaria, sino que también impacta negativamente en el rendimiento diario de los animales.
