Alimentar poblaciones con alta variabilidad: el desafío de las cerdas lactantes de alta productividad

El manejo nutricional de la cerda reproductora ha experimentado una transformación profunda en la última década. El progreso del mejoramiento genético ha dado lugar a hembras altamente prolíficas, capaces de producir camadas numerosas, pero con demandas metabólicas y desafíos fisiológicos sin precedentes. En este contexto, la lactancia se presenta como el período más exigente del ciclo productivo, donde la cerda debe equilibrar ingentes producciones de leche con su propio mantenimiento y, en el caso de las jóvenes, con su crecimiento continuo.

El mito de la “dieta promedio”:

Históricamente, las granjas porcinas han operado bajo el esquema de suministrar una dieta única de composición estática durante toda la lactancia. Sin embargo, los requerimientos de nutrientes y energía son extremadamente dinámicos. El problema fundamental de este enfoque es que ignora la enorme variabilidad individual. Se estima que, debido a las diferencias en los patrones de consumo, aproximadamente el 20 % de las cerdas en una sala de maternidad no alcanzan a cubrir su demanda teórica de lisina. Esta ineficiencia pocas veces afecta el crecimiento de la camada, pero si compromete la longevidad de la cerda y su desempeño en ciclos posteriores.

 

Dinámica de consumo por paridad

Uno de los hallazgos más determinantes de las investigaciones sobre el tema es que la capacidad de consumo está intrínsecamente ligada al número de parto o paridad. Los datos recolectados mediante sistemas de alimentación electrónica en granjas comerciales revelan un patrón creciente de consumo diario de ración desde el primer parto (P1) hasta el cuarto (P4), con fluctuaciones menores en paridades más avanzadas.

Como se observa en la siguiente tabla, la variabilidad no es uniforme entre las categorías:

 

Consumo diario de ración (CDR) de acuerdo a la paridad

Las cerdas de primer parto (P1) no solo tienen el consumo medio más bajo (5,41 kg/día), sino que presentan el mayor Coeficiente de Variación (16,5 %). Esto indica que las primíparas son el grupo más impredecible y, por ende, el que requiere mayor atención individualizada para evitar balances energéticos negativos severos.

 

El factor crítico: peso de ingreso

Un hallazgo bien documentado es la relación inversa entre el peso de ingreso al parto y el consumo en las primíparas. Tradicionalmente se pensaba que una cerda pesada tendría mejores reservas para la lactancia; sin embargo, los datos sugieren que cerdas excesivamente pesadas o con altos niveles de grasa ven deprimido su apetito. Esto se explica fisiológicamente por la acción de la leptina, una hormona sintetizada en el tejido adiposo que actúa a nivel hipotalámico como supresora del consumo.

Un modelo desarrollado actualmente en hembras de alta productividad, alta velocidad de crecimiento y tejido magro permite inferir que un peso “neto” de 180 a 200 kg al parto es el óptimo para las primíparas en sistemas de alta productividad. Este rango permite un equilibrio metabólico que minimiza la movilización excesiva de tejidos. Pesos por encima de este umbral a menudo resultan en un consumo voluntario menor, obligando a la cerda a movilizar sus propias reservas grasas y proteicas para sostener la producción láctea.

El uso de otras herramientas disponibles en el mercado puede ayudarnos a gestionar la condición corporal de la hembra al parto. En la siguiente tabla, se observa el consumo diario de ración y la perdida de grasa y peso corporal de acuerdo a las unidades cáliper de las cerdas en su ingreso al parto:

¿Déficit de energía o de aminoácidos?

Al evaluar la dieta de las cerdas, los nutricionistas suelen enfocarse en la lisina por ser el primer aminoácido limitante. No obstante, estudios recientes observaron una realidad distinta: mientras que el consumo de lisina digestible superó los requerimientos teóricos en casi todas las paridades (sin enfocarse en la variabilidad) se detectó un marcado déficit de energía metabolizable (EM), especialmente en el 45 % de las cerdas P1.

Este déficit energético es el principal motor de la pérdida de peso corporal en las primerizas. Mientras que las cerdas adultas (P3+) suelen ganar peso durante la lactancia en sistemas altamente tecnificados con consumo ad libitum, las jóvenes pierden peso de manera casi sistemática. Esto sugiere que la composición de las dietas para primerizas debería quizás enfocarse más en la densidad energética para compensar su limitada capacidad gástrica. Todas las variables que contribuyan a aumentar el consumo de energía en esta categoría deben ser contemplados: ambiente, agua, stress, sistemas de racionamiento, etc.

 

El impacto de la camada en la movilización materna

La variabilidad individual también está fuertemente influenciada por la demanda de los lechones. Un ensayo reciente, en condiciones de alta productividad, determinó que, independientemente de la paridad, por cada lechón adicional destetado, el peso de salida de la cerda se reduce en promedio 2,3 kg. Este dato subraya que la movilización de tejidos es un mecanismo compensatorio directo: la cerda prioriza biológicamente el crecimiento de su camada a costa de su propia masa corporal.

 

Conclusiones y aplicaciones generales:

Las investigaciones actuales confirman que tratar a la sala de maternidad como un bloque homogéneo es una estrategia obsoleta que genera ineficiencias biológicas y económicas. Las principales recomendaciones derivadas de este análisis técnico son:

  1. Control estricto de la desarrollo y gestación: El racionamiento en etapas previas es vital para evitar que las primerizas lleguen con sobrepeso a la maternidad, lo que deprimiría su consumo. El uso de balanzas, ultrasonido y/o cáliper es preferible al ojo humano para clasificar la condición corporal óptima.
  2. Individualización de la dieta: Dado que las primíparas presentan la mayor variabilidad y el mayor riesgo de déficit energético, se deben implementar curvas de alimentación específicas que consideren su menor capacidad gástrica y su necesidad de crecimiento. Esto es particularmente importante en granjas que se encuentran en períodos de crecimiento de su plantel reproductor, con alto % de hembras jóvenes.
  3. Adopción de tecnología: Los sistemas de alimentación electrónica no solo permiten suministrar la ración de forma precisa, sino que actúan como sensores de salud; una caída en el consumo individual detectada en tiempo real permite intervenciones preventivas antes de que la cerda entre en un catabolismo profundo.
  4. Perfil nutricional: En sistemas de alta productividad, el desafío nutricional inmediato no son solo los aminoácidos, sino cubrir el bache energético de las hembras jóvenes que amamantan camadas numerosas. Aunque no mencionado, es cada vez más relevante cubrir el perfil completo de nutrientes, contemplando incluso algunos que son condicionalmente esenciales en ciertas circunstancias.

En definitiva, el éxito de la lactancia moderna reside en la capacidad del sistema para gestionar la variabilidad. Comprender que cada cerda tiene un perfil metabólico único, dictado por su peso, su edad y su camada, es el primer paso hacia una producción porcina más eficiente y sostenible.

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Nota: Esta lista es una selección de las fuentes más relevantes.

El balance energético negativo en la cerda lactante: causas, consecuencias y desafíos

La mejora genética y los avances tecnológicos en producción porcina han permitido alcanzar niveles de prolificidad y producción de leche sin precedentes en las últimas décadas. Las cerdas modernas pueden destetar camadas de 14 a 16 lechones con pesos superiores a 6-7 kg por lechón, lo que representa hasta 20 litros/cerda/día de producción láctea.  Sin embargo, estos avances han generado nuevos desafíos metabólicos que comprometen la eficiencia reproductiva del plantel. El balance energético negativo (BEN) durante la lactancia se ha consolidado como uno de los factores centrales que afectan la fertilidad, la longevidad productiva y la rentabilidad de las explotaciones porcinas. Comprender los mecanismos que lo desencadenan, sus consecuencias reproductivas y las estrategias para minimizarlo es fundamental para mantener la competitividad en sistemas de alta producción.

¿Qué es el balance energético negativo?

El balance energético negativo es un estado metabólico en el cual las demandas totales de energía y nutrientes de la cerda lactante superan la ingesta real que obtiene a través del alimento. Esta situación obliga al organismo a recurrir a las reservas corporales almacenadas para sostener las funciones vitales y la producción de leche.

El BEN se manifiesta clínicamente como una pérdida progresiva de peso corporal, una reducción del espesor de grasa dorsal medido por ultrasonografía y, en casos severos, una movilización significativa de masa muscular. Cuando la pérdida de peso corporal supera el 10-12% del peso registrado al parto, el BEN se considera crítico y sus efectos sobre la fertilidad y el desempeño reproductivo posterior se tornan especialmente graves.

Este fenómeno es prácticamente inevitable en sistemas modernos de alta producción debido a la magnitud de las demandas energéticas de la lactancia, sobre todo en hembras de primera parición.

Estudios recientes nos muestran las diferentes dinámicas que ocurren, dependientes principalmente del orden de parición.

Principales causas del balance energético negativo en lactancia

El balance energético negativo durante la lactancia surge de múltiples factores interrelacionados que afectan la capacidad metabólica de la cerda. A continuación, se presentan las causas principales que explican este fenómeno:

  • Alta demanda energética de la producción láctea: La lactancia representa el proceso fisiológico de mayor exigencia energética en la vida productiva de la cerda, alcanzando su pico máximo entre la tercera y cuarta semana de lactancia.
  • Limitación en la capacidad de ingestión: El consumo voluntario de alimento resulta insuficiente para cubrir las necesidades energéticas, enfrentando además un límite físico de ingestión impuesto por la capacidad del tracto digestivo.
  • Impacto de la selección genética: La selección genética ha generado cerdas hiperprolíficas cada vez más magras, con menores reservas corporales de grasa y un apetito voluntario reducido en comparación con genotipos menos seleccionados.
  • Mayor susceptibilidad en cerdas primíparas: Las cerdas primíparas presentan una mayor susceptibilidad al BEN porque no han completado su desarrollo corporal, por lo que los nutrientes deben distribuirse simultáneamente entre la producción de leche, el mantenimiento de funciones vitales y su propio crecimiento estructural, creando una competencia metabólica particularmente intensa.

Estos factores operan de manera simultánea y sinérgica, intensificando el desequilibrio metabólico que caracteriza al balance energético negativo en cerdas lactantes modernas.

Mecanismo de compensación: movilización de reservas corporales

Cuando la ingesta alimentaria no logra cubrir las demandas energéticas y proteicas de la lactancia, el organismo de la cerda activa mecanismos de compensación metabólica mediante la movilización de lípidos y proteínas corporales almacenadas. Este proceso permite sostener la producción de leche y las funciones vitales a expensas de las reservas tisulares acumuladas durante la gestación y el período previo al parto. La movilización de tejido adiposo libera ácidos grasos que se utilizan como fuente energética alternativa a la glucosa, mientras que la movilización de proteínas musculares proporciona aminoácidos para la síntesis de proteínas lácteas y el mantenimiento de funciones metabólicas esenciales. Como se mencionó previamente, se considera que el BEN alcanza un nivel crítico cuando la pérdida de peso corporal supera el 10-12% del peso registrado al momento del parto, punto a partir del cual los efectos negativos sobre la fertilidad y el desempeño reproductivo posterior se intensifican significativamente.

Sin embargo, observaciones recientes, sobre todo en primíparas, muestran efectos negativos con movilizaciones corporales por debajo del 10 %.

Consecuencias reproductivas del balance energético negativo

El deterioro de la calidad ovárica y de los óvulos representa una de las consecuencias más graves del BEN. Las cerdas que experimentan un balance energético negativo severo desarrollan folículos de menor tamaño al momento del destete, presentan menores concentraciones circulantes de IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1) y esteroides reproductivos, producen ovocitos con maduración nuclear y citoplasmática incompleta, y muestran una mayor incidencia de polispermia durante la fertilización.

El retraso en el retorno al celo es otra manifestación frecuente, ya que el BEN prolonga el intervalo destete-celo debido a la inhibición de la pulsatilidad de la hormona luteinizante (LH), hormona crucial para la maduración folicular y la ovulación.

El impacto en la camada siguiente incluye una reducción en el tamaño de camada conocida como ‘drop de segunda camada’, un peor desarrollo embrionario durante las primeras semanas de gestación, camadas menos uniformes con mayor variabilidad de peso al nacimiento, y una disminución en la tasa de concepción. Es importante destacar que el tipo de reserva movilizada condiciona la magnitud del impacto reproductivo: la movilización excesiva de masa magra (proteína muscular) tiene un efecto más perjudicial sobre la fertilidad que la pérdida equivalente de tejido adiposo.

Implicancias prácticas y estrategias de manejo

Minimizar el balance energético negativo durante la lactancia constituye uno de los objetivos centrales de la gestión reproductiva en sistemas porcinos modernos.

Las principales líneas de acción incluyen:

Conclusiones

El balance energético negativo durante la lactancia es una consecuencia casi inevitable de los sistemas modernos de alta producción porcina, donde cerdas genéticamente superiores enfrentan demandas metabólicas extremas para sostener camadas numerosas y productivas. Sin embargo, la magnitud y duración del BEN pueden y deben ser gestionadas mediante estrategias nutricionales, ambientales y de manejo reproductivo basadas en evidencia científica. Comprender los mecanismos fisiológicos que desencadenan el BEN y sus efectos sobre la calidad ovárica, el retorno al celo y el desempeño reproductivo posterior permite diseñar intervenciones efectivas para proteger la fertilidad, la longevidad productiva y la rentabilidad del plantel. La clave del éxito no radica en eliminar completamente el BEN, sino en mantenerlo dentro de límites fisiológicos compatibles con una alta eficiencia reproductiva y productiva a largo plazo. Esta gestión integrada representa un desafío técnico permanente que requiere formación continua, monitoreo sistemático y capacidad de adaptación a las características específicas de cada sistema productivo.

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Importancia de la arginina durante la gestación de las cerdas

La arginina es un aminoácido funcional que interviene en las respuestas antioxidantes del organismo, la inmunidad, transmisión de impulsos nerviosos y la síntesis de urea. Además, interfiere en el crecimiento de la microbiota intestinal, la producción de óxido nítrico y la regulación de la expresión génica, funciones determinantes para el crecimiento, el desarrollo y la reproducción animal. En cerdos adultos, la síntesis endógena de arginina permite un buen desempeño productivo, pero, cuando el animal se encuentra bajo situaciones de estrés y/o en periodos de inmunodepresión, los requerimientos aumentan por encima de la síntesis, convirtiéndose en un aminoácido esencial.

Tradicionalmente se consideraba que las cerdas gestantes o lactantes podían sintetizar suficiente arginina, por lo que no era considerado un aminoácido indispensable. Sin embargo, estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que este aminoácido es importante para la eficiencia productiva de las cerdas. Una cantidad adecuada de arginina (aproximadamente entre 0.5 % y 1 %) en la dieta permite maximizar el rendimiento productivo durante el crecimiento, la gestación y la lactancia en cerdos.

Se sabe que, en cerdas gestantes y lactantes, la arginina promueve la supervivencia embrionaria y/o fetal, como también mejora la producción de leche en las madres (impactando, en consecuencia, favorablemente en el crecimiento de los lechones). Además, la arginina es esencial para la angiogénesis placentaria, el crecimiento fetal, la regulación de funciones antioxidantes y de señalización celular.

La arginina no solo es un componente estructural, sino también un regulador clave del metabolismo, la señalización genética y antioxidante. Estas tres funciones determinan en lechones destetados, el crecimiento y la salud intestinal; en los cerdos en crecimiento, produce un crecimiento muscular eficiente y, en cerdas gestantes y lactantes impacta sobre la supervivencia fetal, producción de leche, crecimiento de lechones.

Se reportó que, durante la gestación, la suplementación de L-arginina debe ajustarse para cubrir los altos requerimientos del feto y de la placenta, especialmente en la fase media y tardía de la gestación. Los beneficios principales observados fueron:

  • Aumento en el flujo sanguíneo uterino, permitiendo mejor aporte de nutrientes al feto.
  • Reducción de pérdidas embrionarias.
  • Favorecimiento del crecimiento fetal y peso al nacer.
  • Mejoras del estado antioxidante de la cerda.

Dentro de las formas de inclusión puede ser L-arginina pura o a través de ingredientes ricos en arginina (ej. harina de soya, pero normalmente se requiere suplementación sintética para alcanzar niveles óptimos).

Es importante conocer que el exceso no siempre es beneficioso: dosis >1 % pueden generar desequilibrio con otros aminoácidos (ej. lisina), por lo que la relación arginina:lisina debe mantenerse en equilibrio (usualmente 1:1 o superior en gestación tardía).

Estudios realizados en cerdas nulíparas suplementadas con 1 % de L-arginina pura durante el último tercio de gestación arrojaron la siguiente información:

  • Mortalidad perinatal: No hubo lechones muertos al nacer en el grupo suplementado.
  • Genes musculares y factores de crecimiento en fetos, aumentados.
    • MYOG: ↑
    • MYOD: ↑
    • Tendencia al alza en IGF-2
  • Parámetros reproductivos (peso al nacer, tamaño de camada): Sin diferencias significativas entre grupos suplementados y no suplementados.
  • Perfil sanguíneo de cerdas:
    • Estradiol ↑ en grupo suplementado.
    • Urea ↑ en grupo suplementado.

Por lo tanto, se concluyó que la suplementación con 1 % de L-arginina en el último tercio de gestación: reduce la mortalidad perinatal, mejora la expresión génica relacionada con la miogénesis y puede favorecer el crecimiento postnatal sin afectar el tamaño de camada ni el peso al nacer.

Los estudios realizados coinciden en que la fase tardía de gestación es crítica, recalcando los beneficios fisiológicos y sus consecuencias directas. Así, algunos parámetros descriptos fueron: en la angiogénesis placentaria (mejor flujo sanguíneo uterino), para la mayor supervivencia fetal (reducción de pérdidas); el crecimiento fetal optimizado fue evaluado a partir del aumento de peso al nacer y la lactancia efectiva a través de mayor producción de leche obteniendo lechones más pesados.

Otro punto importante reportado se encuentra en relación a los efectos producidos en la función antioxidante y metabólica. Los cambios metabolómicos sugieren efectos fisiológicos profundos que podrían mediar estas respuestas observadas.

Además, cuando se evaluó la suplementación con L-arginina aplicada en distintas fases de la gestación y en diferentes estaciones del año (verano e invierno), se observó que la administración de arginina en el inicio de la gestación (35) reduce la mortalidad perinatal, los lechones momificados y el número de lechones con bajo peso al nacer. Por su parte, la suplementación en el último tercio (45) también disminuye la mortalidad perinatal y aumenta el porcentaje de lechones con alto peso al nacer.

Durante este estudio, también se evaluaron los efectos productivos, obteniendo los siguientes resultados:

  • Ausencia de un incremento significativo en tamaño de camada total.
  • Disminución en la mortalidad prenatal y perinatal con la suplementación durante la gestación tardía.
  • En verano, la suplementación mitigó efectos negativos del estrés térmico sobre el peso al nacer y uniformidad de camada.

Para el perfil metabolómico, la suplementación con arginina produce un aumento de arginina y derivados (citrulina, ornitina) en plasma; aumento de los metabolitos relacionados con óxido nítrico y poliaminas (mejor flujo sanguíneo uteroplacentario) y cambios en metabolitos energéticos y antioxidantes (con mayores efectos en verano).

A partir de lo presentado anteriormente en este artículo se concluye que, la suplementación con arginina es fundamental para el manejo reproductivo de la cerda. En gestación tardía la incorporación es más efectiva que en gestación media, y los beneficios en condiciones de estrés representan mejor viabilidad fetal y peso uniforme, mejorando el transporte de nutrientes y la angiogénesis con evidencia metabolómica.

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Nutrición, ambiente y productividad en hembras reproductoras: ¿cómo se relacionan?

La producción porcina contemporánea enfrenta un doble desafío: maximizar el potencial genético y la creciente incidencia del estrés térmico debido al cambio climático global, incluso en países templados. Las cerdas, seleccionadas por su capacidad de deposición de músculo y prolificidad, producen un 16% más de calor metabólico que hace tres décadas, lo que reduce marcadamente su límite de temperatura crítica superior. En este contexto, la nutrición puede dejar de ser meramente un suministro de nutrientes y energía para convertirse en una herramienta de modulación fisiológica y ambiental.

  1. El Eje Nutrición-Ambiente: fisiología de la respuesta térmica:

Cuando la temperatura ambiental supera la zona termoneutral —que en cerdas de gestación tardía puede ser tan baja como 14.0 °C — el animal prioriza la supervivencia sobre la producción. El primer mecanismo de defensa es la reducción del consumo voluntario de alimento para minimizar el incremento de calor metabólico generado por la ingestión, digestión y metabolismo de los alimentos.

El stress calórico induce un estado hipercatabólico, caracterizado por una movilización masiva de reservas corporales, especialmente tejido magro (músculo), para soportar la lactancia o el desarrollo fetal. Paradójicamente, mientras el animal está en balance energético negativo (catabolismo), se observa una hiperinsulinemia basal, propio de estados anabólicos. Esta respuesta es mediada por la activación del sistema inmune debida a la translocación de lipopolisacáridos (LPS) desde un tracto gastrointestinal comprometido por la hipoxia y la producción de radicales libres.

La traslocación de lipopolisacáridos (LPS) ocurre porque el estrés térmico desvía el flujo sanguíneo desde el aparato gastrointestinal hacia la periferia para disipar calor. Esta reducción del flujo sanguíneo en el tracto gastrointestinal provoca hipoxia local y la formación de radicales libres, dañando la arquitectura intestinal, generando como resultado un “intestino permeable” que permite a los LPS de bacterias Gram-negativas cruzar hacia la circulación sistémica. Esto activa una respuesta inflamatoria que consume nutrientes, priorizando la supervivencia sobre parámetros productivos como el crecimiento de la camada, la producción de leche o la reproducción.

  1. Estrategias Nutricionales: antioxidantes y minerales:

El uso de aditivos nutricionales específicos es de utilidad para disminuir el daño oxidativo y la inflamación sistémica derivados del “intestino permeable” inducido por el calor.

2.1 Selenio y vitamina E: la primera línea de defensa:

El stress térmico exacerba la producción de especies reactivas del oxígeno (ROS) , las cuales, al superar la capacidad neutralizadora de los antioxidantes endógenos, dañan el ADN, las proteínas y los lípidos celulares. La suplementación conjunta de Selenio (Se) y Vitamina E ha demostrado:

  • Mejorar significativamente la función de barrera del epitelio intestinal, reduciendo la permeabilidad paracelular.
  • Aliviar el estrés oxidativo sistémico, permitiendo que la cerda mantenga una mejor homeostasis celular durante periodos de alta carga térmica.
  • Reducir los marcadores inflamatorios circulantes, lo cual evita que los nutrientes se desvíen hacia la respuesta inmune y permanezcan disponibles para procesos anabólicos como el crecimiento fetal o la síntesis de leche.

2.2 Cromo y zinc:

El cromo actúa como un agente inmunomodulador y mejora la sensibilidad a la insulina, lo que puede ayudar a mitigar la respuesta ante el estrés y mejorar el consumo de alimentos en ambientes de alta temperatura. Por su parte, los complejos orgánicos de Zinc fortalecen las uniones estrechas del intestino, mitigando los efectos de la endotoxemia inducida por el calor.

  1. Aminoácidos y proteína Ideal:

El metabolismo de la proteína cruda tiene un alto incremento de calor debido a la desaminación y la síntesis de urea, procesos metabólicos que ocurren naturalmente y en forma constante. La optimización del perfil de aminoácidos permite reducir la proteína bruta dietética total sin comprometer la productividad.

3.1 Perfil de aminoácidos:

Alimentar a cerdas lactantes con dietas de baja proteína cruda y suplementadas en forma balanceada con aminoácidos cristalinos (lisina, valina, treonina, triptófano) resulta en:

  • Una reducción del 10,3% en la producción total de calor durante la lactancia, alcanzando su máximo en el día 18.
  • Menores temperaturas vaginales y rectales, lo que indica que el alivio térmico es de origen dietético y no solo mediado por mecanismos de enfriamiento externos.
  • Disminución del 73% en los niveles de nitrógeno ureico en leche, reflejando una eficiencia metabólica superior y una menor carga de excreción de nitrógeno.

3.2 El Rol de la arginina:

La L-Arginina es un nutriente funcional clave en condiciones de stress térmico. Es el precursor directo del óxido nítrico, un potente vasodilatador que puede contrarrestar la vasoconstricción periférica necesaria para la termólisis y mejorar el flujo sanguíneo mamario. La suplementación con Arginina aumenta la insulina pospandrial, lo que favorece un estado menos catabólico en la cerda lactante, reduciendo la movilización de reservas de tejido adiposo y magro.

  1. Fibra Dietética: soluble e insoluble

La inclusión de fibra durante la gestación tardía y el período de transición es importante para el bienestar y la productividad de la cerda, pero su tipo determina el resultado metabólico bajo condiciones de stress calórico.

4.1 Fibra Soluble:

Las materias primas ricas en fibras solubles como la pectina son altamente fermentable por el microbiota intestinal, produciendo ácidos grasos de cadena corta (SCFA), principalmente acetato y butirato. En condiciones de stress calórico:

  • Mejora significativamente el índice de estreñimiento y reduce la duración del parto, factores que suelen empeorar con el calor.
  • Un trabajo de parto más corto (menor a 4 horas) reduce el estrés fetal y la incidencia de mortinatos, mejorando la supervivencia de la camada y acelerando el tiempo que transcurre entre el nacimiento y la primera succión por parte del lechón.
  • Se asocia con menores niveles de cortisol en el pelo, indicando un estado de estrés crónico reducido.

4.2 Fibra Insoluble:

La fibra insoluble tiene una alta capacidad de unión con el agua, lo que incrementa el volumen fecal y promueve movimientos intestinales normales. Este aumento del volumen facilita el tránsito intestinal, lo que se considera un factor preventivo contra algunos desordenes propios del pos-parto.

Las fibras insolubles aumentan la saciedad y reducen comportamientos estereotípicos como el masticado al vacío y el mordido de barras, promoviendo que la cerda pase más tiempo descansando en posturas de enfriamiento (decúbito lateral) y disminuyendo el stress social.

La combinación de fibra soluble e insoluble es una estrategia que se puede tener en cuenta en la alimentación de las cerdas, proporcionando mecanismos de acción diferenciales que ayuden a maximizar la productividad y el bienestar en diferentes condiciones de stress.

  1. Intervenciones ambientales:

El ambiente físico define la eficiencia con la que los nutrientes y la energía son utilizados por la hembra, siendo un factor de gran relevancia en la planificación de los alojamientos.

5.1 Enfriamiento conductivo y convectivo

La implementación de paneles evaporativos en las salas de parto reduce la temperatura rectal en aproximadamente 0,4 – 0,5 °C y disminuye la frecuencia respiratoria. Esto permite un mayor consumo de alimento durante la lactancia (que puede ser del orden del 20 % más) minimizando la movilización corporal de la cerda. Asimismo, aumentar la velocidad del aire en la zona de descanso en los galpones de gestación (de 0.19 a 0.45 m/s) puede reducir la frecuencia respiratoria en cerdas gestantes, equivaliendo a una reducción efectiva de 1 °C en la temperatura ambiente.

  1. Conclusiones:

La relación entre nutrición, ambiente y productividad es un sistema de retroalimentación complejo. Para mantener la sostenibilidad en sistemas de alta producción bajo desafíos climáticos, es necesario:

  1. Reducir el calor metabólico mediante el uso de perfiles de aminoácidos ideales y dietas de baja proteína, lo que disminuye los mecanismos de disipación de calor por jadeo.
  2. Mitigar el estrés oxidativo a través de la suplementación estratégica con selenio, cromo, zinc y vitamina E, protegiendo la integridad intestinal y mamaria.
  3. Gestionar el periodo de transición con fibras solubles e insolubles para optimizar la cinética del parto y la producción de ácidos graos de cadena corta, mejorando el bienestar y la supervivencia de los lechones.
  4. Actualizar el manejo ambiental, reconociendo que las cerdas modernas requieren temperaturas mucho más frescas para evitar el estado de “intestino permeable” que subyace a la mayoría de las fallas reproductivas durante el verano.

Referencias bibliográficas:

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Bioter lanza SustentIA: un innovador Programa de Gestión de Resultados en tiempo real para producción porcina

Camboriú, Brasil – Mayo 2025 | En el marco del Congreso Agriness Next 2025, Bioter presentó oficialmente SustentIA, su nuevo Programa Integral de Gestión de Resultados Zootécnicos, una propuesta disruptiva que combina nutrición de precisión, inteligencia artificial y tecnología de monitoreo en tiempo real para alcanzar una producción más eficiente, rentable y sustentable.

El evento se llevó a cabo los días 7, 8 y 9 de mayo en la ciudad de Camboriú, donde se realizó la presentación oficial a cargo del Director Técnico de Bioter, Santiago Capalbo. Participaron también representantes de los socios estratégicos de la iniciativa, como Juana González (Coordinadora Técnica-Comercial Latam Sur – Adisseo), Juliano Vidal (Coordinador Técnico Servicio NIRS – Adisseo), Diego Kurtz y Ricardo Cipriani (Fundadores de PecSmart), y Gustavo Lima (referente e investigador Iowa University EEUU).

Durante las jornadas siguientes, Bioter fue sponsor del evento Agriness Next, participando con un stand propio donde presentó el programa a productores, asesores y otros referentes del sector.

Una herramienta pensada para transformar la toma de decisiones

SustentIA se basa en un sólido núcleo de Big Data construida a lo largo de cuatro años de recopilación continua de datos en la granja experimental de Bioter en La Lucía, más datos de retroalimentación en tiempo real de Naves Centinela, con el objetivo de desarrollar curvas precisas de crecimiento y consumo. Este trabajo permitió diseñar modelos fiables para medir, predecir e intervenir sobre los resultados productivos.

El programa propone un abordaje integral de la producción, basado en datos concretos, monitoreo continuo y modelado predictivo, con el objetivo de identificar desvíos a tiempo real, optimizar el uso de los recursos y aumentar la rentabilidad del negocio porcino con un enfoque sustentable.

¿Qué incluye SustentIA?

  • Instalación de equipos PecSmart, que permiten el monitoreo en tiempo real de:
    • Aumento de peso de los animales
    • Consumo de alimento,
    • Niveles de llenado y consumo en silos,
    • Detección acústica de tos para actuar preventivamente sobre afecciones respiratorias.
  • Parametrización de materias primas con tecnología PNE de Adisseo, que permite ajustar formulaciones con precisión a partir de análisis fisicoquímicos detallados realizados en una red de más de 150 laboratorios internacionales.
  • Elaboración de informes periódicos, con predicción de ROI y análisis de escenarios económicos.
  • Integración con el programa BioterCare, lo que permite optimizar la salud de los animales y reducir el uso de antibióticos.

¿Cómo funciona?

  1. Recopilación de datos históricos y actuales
    A partir de los ensayos en la granja La Lucía, Bioter desarrolló un modelo estandarizado de crecimiento porcino con curvas de peso y consumo. La base de datos se retroalimenta en tiempo real con información de las granjas comerciales.
  2. Análisis de variabilidad y clasificación de potenciales
    Los animales se clasifican en tres potenciales productivos (1, 2 y 3), permitiendo ajustar los planes nutricionales a las necesidades reales de cada grupo.
  3. Modelado predictivo y toma de decisiones
    La plataforma predice el comportamiento futuro del lote (peso, consumo, ROI, peso de faena) y alerta sobre desvíos, permitiendo intervenir de forma temprana.
  4. Actualización económica dinámica
    Los escenarios económicos (precio de materias primas y producto final) se actualizan mensualmente, lo que permite identificar la dieta más rentable para cada fase productiva.

Beneficios concretos para el productor

  • Predicción del ROI según desempeño zootécnico y precios del mercado.
  • Prevención de enfermedades respiratorias, gracias al monitoreo continuo y la vigilancia sanitaria activa.
  • Ajuste preciso de programas nutricionales, adaptado a las necesidades reales de cada grupo.
  • Optimización del uso de soja y aceite, con impacto directo en la reducción de la huella de carbono.
  • Análisis de impacto de mejoras edilicias, de manejo o nutricionales sobre el desempeño.
  • Predicción del peso óptimo de faena y momento de despunte, para mejorar la homogeneidad de los lotes.

Próximos pasos

SustentIA ya se encuentra en marcha en la granja experimental de Bioter y será puesto a disposición del mercado argentino en una primera etapa de implementación junto a clientes clave.

Un hito para la producción porcina nacional

Con SustentIA, Bioter se convierte en pionero en Argentina en la aplicación integrada de inteligencia artificial, nutrición de precisión y monitoreo inteligente en porcinos, en tiempo real. Este modelo no sólo permite aumentar la eficiencia productiva y económica, sino también avanzar hacia una porcicultura más sustentable, alineada con las nuevas demandas del mercado global.